POR ARMANDO RAMÍREZ RODRÍGUEZ.
Capítulo 16.
Hydra es una isla montañosa con casas blancas que trepan por la ladera. Sus barrios están unidos por estrechas y empinadas callejuelas. Caminando entre sus calles encontré una taberna donde su especialidad era el pulpo asado, pulpos que median entre 3 y 4 metros. Los dejan colgar a la vista de los transeúntes para invitar a degustar aquellos grandes moluscos del mar. Hydra es muy codiciada, en su puerto se atestan ferry, yates, cruceros y lanchas de pescadores. En toda la isla se siente una fuerte identidad griega.
Poros es la isla de Poseidón, dios del mar. En la revolución de 1821 Poros luchó junto a las otras islas contra los turcos, y en 1830 se transformó en la primera base naval oficial del estado independiente de Grecia. La isla es conocida por su tupida vegetación y el famoso bosque de los limoneros. Es una isla muy apacible y conserva todo su encanto. El centro de la ciudad está en la parte más alta de la colina y nos hace ver un efecto visual indescriptible. Está el famoso monasterio Moni Zoodochos Pigis, un lugar sagrado construido en el siglo XVIII por el arzobispo de Atenas, Lavokos II, quien lo edificó después de haber vivido un milagro en ese sitio. Cuenta la leyenda que Lavokos padecía una enfermedad incurable, bebió agua de una fuente cercana curándose por completo.
Delfos es un pueblo pequeño con vistas sorprendentes del valle y del mar. En la antigua Grecia, Delfos era muy visitado por los peregrinos que llegaban desde tierras lejanas en busca de los consejos de Pitia, la sacerdotisa más famosa de la época. El oráculo de Delfos estaba formado por mujeres mayores que creían tenían poderes heredados del dios Apolo. Las mujeres llegaban a un estado de trance mediante el uso de drogas y eran sus sacerdotes los que interpretaban sus palabras. Delfos estaba considerado el lugar religioso más importante del mundo helénico. Seguíamos transitando por la vía sagrada y atravesamos los grandes tesoros materiales, conociendo como florecieron tronos en una simbiosis entre lo humano y lo divino.
El jueves 19 nos trasladamos al Canal de Corinto, donde conecta el golfo de Corintio con el golfo de Sarónico en el Mar Egeo. Este canal tiene una altura de más de 40 metros y en algunos puntos llega a tener 76 m de alto y 8 m de profundidad. El canal trajo gran beneficio económico a la región, ya que creaba una vía marítima entre las aguas del golfo Corintio con las del Mar Egeo.
Mas tarde llegamos a Micenas, según la mitología griega la ciudad fue fundada por Perseo. Se tiene registros arqueológicos de haber sido habitada desde el neolítico, aunque las murallas descubiertas en excavaciones recientes datan de 1600 a. C. y el 1150 a.C. En Grecia se desarrolló la cultura micénica, que obtuvo esa denominación por ser la ciudad de Micenas el primer sitio arqueológico en el que se encontraron elementos de esta cultura. Fue la época dorada de la guerra de Troya y de los primeros héroes griegos. Existía una relación de cercanía entre dioses y hombres, el rey rendía culto al dios protector de la ciudad; los dioses principales habitaban en el Monte Olimpo, descendientes de Cronos.
Hubo grandes viajeros entre los héroes mitológicos, Ulises que viajó 10 años desde Troya en busca de su casa; Hércules se dirigió hacia el norte a la tierra de los hiperbóreos, después al oeste al jardín de las hespéridas. Y Jason al Mar Negro buscando el vellocino. Pero lo más grandioso es que se asentó una gran cultura y fue de enorme influencia hacia occidente. Decidimos comer en Epidauro, una zona de recreo donde es muy famoso porque se sirve un exquisito cordero asado, ahí degustamos un exquisito manjar… ¡Como los dioses del Olimpo!
Las ruinas que conocimos alrededor de Atenas trasmiten la estética de los dioses. Así mismo la belleza natural que engalana y adorna la tierra de la mitología, la utopía y los sueños; percibiéndose través del cielo azul y el verde intenso de los árboles. Asclepio el hijo y médico de Apolo, está en el centro de la ciudad. Existiendo también una obra teatral al aire libre que, con un poder acústico tan potente, se crea una realidad mística. Representando la tragedia de Esquilo, Sofocles y Eurípides… Trataré de volver a convivir con los dioses.

