POR ARMANDO RAMÍREZ RODRÍGUEZ.
Capítulo 17.
BUYUK-ADA… 1992
Este viaje es muy importante porque voy a sustentar una conferencia en el Instituto Barraquer; mis acompañantes fueron Freya y Palmita. Organizamos un recorrido hacía Andalucía, Sevilla Expo 2, Lisboa, Marruecos, Canarias y La Isla de los Príncipes. Hay muchas historias y anécdotas que se escapan de mi memoria… aquel año ha quedado en un lejano pasado. Sin embargo, aún existen los remanentes de la memoria, de los momentos que trascienden en la vida.
Presenté mi conferencia en el instituto una mañana de septiembre a las 11 am. Aún recuerdo aquellos nervios naturales por hacer una presentación en tan prestigiado instituto, mi alma mater de mi especialidad. Después de mi exitosa presentación, fuimos a comer con el Dr. Barraquer, Dr. Muiños, Dr. Sena y Dr. Heredia, quién me pidió que le ayudara a presentar una conferencia en México. Lo cual me hizo sentir honrado de considerarme para dicha presentación.
Regresamos al hotel donde nos hospedábamos, el hotel Lloret. El precio de la habitación costaba 7500 pesetas. Nos gustó hospedarnos ahí, ya que se encontraba perfectamente ubicado enfrente de Las Ramblas, donde en aquel momento se ofrecía un bonito espectáculo. Palmita llegaba dos días después, así que fuimos por ella al aeropuerto. Cuando la recogimos antes de emitir cualquier palabra, una risa de auténtica felicidad nos invadió a los tres por encontrarnos juntos iniciando la aventura. Nos fuimos felices a comer Paella y papas arrugadas con mojo picón. Fue un grato recibimiento con tan deliciosa comida y bebida del lugar. Y sobre todo teníamos gran «chorcha» por organizar nuestro próximo vuelo que sería hacía Tenerife.
Realizamos cuatro horas de vuelo a Tenerife. Nos recibió un espléndido atardecer que se antojaba disfrutar el pronto ocaso. Así que optamos por ir al Tenerife Palace, un espectáculo de alegres ritmos brasileños y la presencia del cantante Santiago Meliá. Quien entonó de manera nostálgica la clásica melodía Granada… Granada, tierra soñada por mí, mi cantar se vuelve gitano cuando es para ti, mi cantar, hecho de fantasía, mi cantar, hecho de melancolía que yo te vengo a dar…
Terminando nos fuimos caminando por aquellas callejuelas nuevas y desconocidas, hasta encontrarnos un bar llamado La muralla. Cuyo dueño Ramon Guimerà nos habló amablemente sobre las ricas papas arrugadas con mojo picón. Así que después de aquel breviario cultural sobre gastronomía local, decidimos degustar alguno que otro platillo.
Nuestro siguiente recorrido lo hicimos hacía la playa de Las Américas y de Los Cristianos; donde abordamos un jet que nos cobraría 4200 pesetas ida y vuelta para dirigirnos hacia La Isla de la Gomera, conocida como Isla mágica. Una isla volcánica y de las menos pobladas de Canarias; representa una auténtica joya ecológica por su variedad de paisajes y vegetación endémica desde la época de la prehistoria. Siendo desde el 2012 una Reserva de la Biosfera. Resultó ser una isla encantadora con un notable ambiente de tranquilidad.
En La Casa del Mar comimos unos platillos frescos y suculentos. Palmita pidió un espagueti con caballas, Freya su plato favorito, unos pulpos a la gallega. Y por 100 pesetas comí unas papas con mojo picón, preparadas un tanto diferentes de los días anteriores. Sin faltar una buena botella de vino canario… un buen vino con la brisa del mar de Canarias, ¡salud, en la tierra del abuelo! No le pedíamos nada más a la vida.
Nos acostamos temprano, ya que al otro día antes de la salida del sol nos debíamos dirigir al aeropuerto. Tomamos un vuelo hacia La Isla de la Palma. Nuestro avión aterrizó cuando se iba disipando la obscuridad y se percibían livianos brillos áureos que se asomaban tímidos sobre el horizonte. Nos recibía Santa Cruz de la Palma con una bella estampa.
Llegando buscábamos una estación de autobús, pero no la encontrábamos; pronto nos enteramos de que solo existía una pequeña parada donde es el punto de encuentro para las personas que van a los Llanos de Aridane. En el trayecto pasamos por los poblados: Socorro, San Antonio, Las Concepciones y El Paso.

