La desaparición de seis jóvenes colombianas en Veracruz ha puesto de manifiesto una red internacional de trata de personas que opera desde Boca del Río.
Las mujeres, con edades entre 21 y 25 años, fueron liberadas tras una semana de cautiverio, pero hasta el momento no se han realizado detenciones en relación con el caso.
Los familiares de las víctimas han señalado a Yessica Anahí R. M., alias «Llith», como la principal responsable, quien supuestamente había prometido a las jóvenes trabajos como modelos en México. Se ha revelado que Yessica Anahí R.M. utilizó una fotografía y una credencial para intimidar a otras personas, presentándose como funcionaria del gobierno. Esta credencial la identificaba como parte del personal de servicio social en el Centro Integral de Justicia para Mujeres, que está bajo la Secretaría de Gobierno.
No obstante, al investigar en el directorio de la dependencia estatal, no se encontraron registros que validaran su vinculación formal con dicha oficina. El gobernador de Veracruz, Cuitláhuac García Jiménez, confirmó que, aunque Yessica había prestado servicios en la dependencia, nunca había sido empleada ni había ocupado un cargo oficial.
Al llegar a México, las jóvenes fueron despojadas de sus pasaportes bajo el pretexto de que debían trabajar para pagar su traslado y estancia. «Llith» controlaba sus movimientos y mantenía comunicación con las familias, exigiendo un rescate de mil dólares. Las víctimas habían expresado previamente a sus familiares que se sentían en peligro, enviando una fotografía de su captora como indicio de su situación.
La liberación de las jóvenes fue presentada por la Fiscalía General del Estado como resultado de un operativo, aunque los hechos sugieren que ellas fueron liberadas por sus captores y lograron escapar para buscar ayuda.
El vicepresidente de Relaciones Exteriores de Colombia, Jorge Rojas, informó este miércoles 2 de octubre, que las jóvenes ya se encontraban resguardadas en la embajada colombiana en México y en comunicación con sus familiares.
El diplomático confirmó que fueron víctimas de una red de trata de personas y alertó a sus connacionales a evitar caer en la red de tráfico de personas con la promesa de un empleo fuera de su país.
El caso tiene similitudes con un incidente anterior en Villahermosa, donde ocho jóvenes colombianas también fueron víctimas de una red de trata vinculada al Cartel de Jalisco Nueva Generación. En ambos casos, las mujeres fueron engañadas con promesas de trabajo y se les impidió regresar a su país al ser despojadas de sus documentos.
El modus operandi se describió de la siguiente manera: convencer a las mujeres de venir a México, cuando llegaban les atribuían una deuda de 120 mil pesos, que debían pagar con trabajo en eventos especiales hasta cubrirla en su totalidad. Como lo ocurrido en Veracruz, la red de trata les quita el pasaporte, imposibilitándolas para poder regresar a su país de origen y tampoco pueden salir sin supervisión.

