Vie. Jun 12th, 2026

ALGO MÁS QUE PALABRAS

“Lo sustancial no son las rivalidades, sino la suma de pulsos sin bloqueos y la escucha sin tensión”.

 

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Víctor CORCOBA HERRERO/ Escritor

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Necesitamos reencontrarnos con nuestra propia historia de amor, hacer las paces entre nosotros y contribuir a que el entusiasmo por lo sistémico forme parte de nuestro horizonte, siendo cada día más diligentes con el espíritu donante, creativos y perseverantes en la esperanza. Sin duda, no podemos quedarnos en el momento, somos seres en camino, en continua innovación tanto individual como en grupo, que inagotablemente nos llama a repensar las políticas y a recapacitar sobre los andares. Es tiempo, por consiguiente, de compartir sueños y realidades, de intercambiar un nuevo dinamismo y de hacer de la cultura un elemento central de los futuros planes de avance, conforme a una amplia interpretación en la que todos hemos de tener parte.

 

Nadie puede quedar excluido de este ánimo vivificante, que conlleva cambios, pero también respeto entre sí, con uno mismo y con los demás. En consecuencia, universalizar cultos y culturas es un buen hacer y un mejor obrar, creando comunión, unión y unidad. Una nueva humanidad reconciliada ha de ser nuestro programa de vida. No tiene sentido, pues, la globalización sino se fraterniza; para superar los conflictos en las familias, en la sociedad, en las relaciones entre las naciones. No olvidemos que somos un mapa diversificado de creaciones humanas; y, como tales, han de conocerse, reconocerse y quererse. Lo sustancial no son las rivalidades, sino la suma de pulsos sin bloqueos y la escucha sin tensión.

 

Indudablemente, para que la quietud gobierne los andares, hemos de movilizar los abrazos y acariciar con la mirada, respetando el espíritu cooperante en torno a un plan unificado. Cruzarse de brazos no es la ocasión,  hace falta una voluntad de compromiso más allá de los frentes y de las fronteras, que nos lleven a colaborar desinteresadamente, comenzando por nuestro propio circulo de vecinos. Permitamos que la proximidad, con sus responsables, no sea jamás motivo de pugna. Hay que rebajar presiones y elevar el soplo humanitario. Por desgracia, las hostilidades en muchas partes del planeta, continúan teniendo consecuencias devastadoras para la población, causando persistentes acciones inhumanas, desplazamientos horrendos y destrucciones crueles.

En efecto, uno tiene que estar siempre en el verbo y con el verso de las entretelas, asemejándose a un auténtico poeta en guardia; sólo así mejoraremos la cercanía y optimizaremos el tino de relación con el timbre de la interdependencia. Sea como fuere, tenemos que renovarnos, la coyuntura nos demanda otros abecedarios, muy distintos y muy distantes de los actuales, con marcado lenguaje utilitarista, lo que significa imponer como única regla la ley del más fuerte. Esta es una norma que nos deshumaniza por completo. Es por ello que pretendemos recuperar, ya no sólo todas las formas de vida de la tierra, también todos los fondos existenciales dañados que ayudarán a acabar con las enfermizas brechas desiguales, a combatir las achacosas atmósferas y a prevenir un declive masivo.

Además, desde hace tiempo, nuestra propia tierra madre claramente nos pide que actuemos, comenzando por los sistemas agroalimentarios que han de funcionar en conformidad con la biodiversidad para garantizar un futuro sostenible tanto para las personas como para el planeta. Desde luego, precisamos de un enfoque integrador que abarque todos los campos; el de una gran producción, una excelente nutrición, un regenerado medio ambiente y una vida mejor, sin dejar a nadie en la cuneta del abandono. Al fin y al cabo, nuestro transito por aquí abajo, no será aceptable a no ser que el cuerpo y el espíritu vivan en sana concordia, en un equilibrio natural entre lo que soy y lo que me circunda, con la consideración debida. Tomemos nota, pues, de las llamadas. ¡Renazcamos!

 

Víctor CORCOBA HERRERO/ Escritor

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20 de abril de 2025

_____________________________REFLEXIÓN POÉTICA—————————————————————————————————————————————

 

COMPARTIENDO DIÁLOGOS CONMIGO MISMO

 

 El CAMINO A UN MUNDO RENOVADO

 

Sólo Cristo vivificado, como vía de verdad y vida que es, nos abre el horizonte espiritual para despoblarnos de nuestras miserias y repoblarnos de fosforescencia el alma, sin ocasos que nos enturbien los pasos y con la aurora del amor como marcha. Contemplando sus gloriosas heridas, obradas por nuestro empedrado corazón; nos daremos cuenta que, abrazando la cruz, renacemos al versículo fraterno, reponiéndonos en su perdurable antífona.

 

I.- UNA NUEVA HUMANIDAD JUNTO A DIOS

 

Jesús está vivo, vive con nosotros,

nos revive cada día en el acuerdo,

en la alianza de seguir sus sendas,

con el compromiso de ser buenos,

y de invocarle en toda coyuntura.

 

Hemos de estar en unión y en paz,

unos de otros necesitamos apoyo,

sin quitar ojo pues nada es para sí;

la misma humanidad es clemencia,

que clama y nos reclama el ojearse.

 

En el nosotros anida la existencia,

y al ser el ser que procede de Dios,

hermanos todos y todos nómadas;

con deseos de querernos y querer,

en total entrega como Cristo moró.

 

II.- EL VISIBLE SEÑOR HA REAPARECIDO

 

El que daban por muerto resucita,

es nuestro Salvador el que vuelve,

el que está a nuestro lado siempre;

con Él la esperanza nos robustece,

y la savia del vivir se vuelve gozo.

 

Dejémonos sorprender por su luz,

por la lámpara viviente de la cruz,

por el actuar de quien lo es todo;

el hábil Redentor que nos redime,

revolviéndonos al mal con el bien.

 

Respondamos, pues, a su llamada;

tomemos su itinerario de alegrías,

pongamos fe en nuestro transitar,

creemos una única pulsación vital,

loando ese poema sin pena alguna.

 

III.- ADVERTIMOS DEL TRIUNFO DIVINO

 

La muerte ya no es lo que se dice,

pues tras el laurel de Cristo Jesús,

se enciende la confianza celestial,

que es un naciente transfigurarse,

fruto de este acto noble de amor.

 

Volvamos a ese enérgico donarse,

para recibir el fuego del torturado,

que Crucificado sigue eximiendo,

liberando miradas que le buscan,

y olvidando aconteceres pasados.

 

Abiertas las puertas de lo glorioso,

nos enternece su tierna eternidad,

con la inmortalidad de abrigarnos,

tras nuestras caídas en sus brazos,

para recobrarnos siempre de todo.

 

Víctor CORCOBA HERRERO

[email protected]

19 de Abril de 2025.