Minatitlán, Ver.— La ganadería y el comercio en el sur de Veracruz, particularmente en municipios como Minatitlán, atraviesan una crisis que afecta a miles de productores y locatarios, tras la detección de múltiples casos de infestación por gusano barrenador (Cochliomyia hominivorax) en reses, incluyendo becerros recién nacidos.
Aunque la preocupación ha crecido entre los ganaderos por los daños que esta larva causa a los animales, expertos del sector subrayan que el problema no es nuevo, ni se trata de una enfermedad contagiosa. “El gusano barrenador no se transmite entre animales como un virus; necesita forzosamente que una mosca adulta deposite sus huevos sobre una herida abierta en el cuerpo del animal”, explican autoridades sanitarias y productores con experiencia.
Un viejo enemigo mal manejado
El gusano barrenador ha estado presente históricamente en zonas tropicales de México, y aunque en décadas anteriores hubo campañas de erradicación con el uso de moscas estériles, su presencia actual no implica una epidemia como tal, sino un fallo en las prácticas de control y cuidado del ganado.
«El problema no es el gusano, ni el ganado. Es la falta de conciencia y responsabilidad de algunos ganaderos», comentó un productor local durante una reunión informativa en Minatitlán. «Antes, sin vacunas, nuestros abuelos lo controlaban con medicina tradicional. Hoy, con tantos recursos, muchos no revisan ni bañan a sus animales», lamentó.
Prevención y vigilancia: claves que no se están cumpliendo
De acuerdo con la Asociación Ganadera Local, dirigida por José Ángel Macedo Peralta, el protocolo correcto para evitar infestaciones incluye:
- Revisión periódica del ganado, especialmente después del parto o cualquier lesión.
- Aplicación regular de baños garrapaticidas y repelentes.
- Vacunación y uso de tratamientos veterinarios preventivos.
- Reporte inmediato a las autoridades sanitarias ante casos sospechosos.
La falta de cumplimiento de estas medidas básicas ha derivado en pérdidas económicas por mortandad de animales, así como en limitaciones al comercio, transporte y venta de ganado en mercados locales y regionales.
Efecto dominó en el comercio
Locatarios y comerciantes de carne, lácteos y productos derivados también reportan afectaciones. La incertidumbre ha generado temor entre consumidores, caídas en la demanda y vigilancia reforzada en rastros y puntos de venta, afectando la economía regional.
“El impacto no es solo para el ganadero que pierde una res. Todo el comercio local sufre, desde el carnicero hasta el proveedor de forraje”, explicó un comerciante del mercado 5 de Febrero.
Un llamado urgente a la corresponsabilidad
Autoridades locales y asociaciones ganaderas coinciden en que la única forma de contener la propagación del gusano barrenador es mediante una cultura activa de sanidad animal. Esto no solo depende del gobierno o de campañas esporádicas, sino del compromiso diario de cada ganadero por cuidar su hato.
“El control del gusano barrenador no depende de erradicarlo por completo —lo cual es difícil en zonas tropicales—, sino de romper su ciclo reproductivo mediante higiene, vigilancia y acción oportuna. Lo que falta no es conocimiento, es voluntad”, concluyó un veterinario de la región.
Conclusión
La situación en el sur de Veracruz, agravada por la proliferación del gusano barrenador, no es únicamente una alerta sanitaria, sino un reflejo de fallas estructurales en la cultura ganadera. La solución no radica solo en fumigaciones o restricciones, sino en la toma de conciencia, educación técnica y atención constante por parte de los productores.
Porque el verdadero riesgo no está en la mosca, sino en la omisión.

