Dom. Jun 7th, 2026

Poza Rica, Veracruz – 17 de octubre de 2025 – Diez días después de las devastadoras inundaciones provocadas por el desbordamiento del río Cazones, la colonia Lázaro Cárdenas en Poza Rica sigue sumida en la tragedia. Cientos de familias han perdido prácticamente todo, y la limpieza avanza a paso lento.

Con escobas, cubetas y palas, vecinos como Arturo Rosas y Karina Perea luchan contra el lodo y la destrucción. “Nada más limpiamos ese cuarto, lo demás no se puede, hay bastante lodo, allá atrás está lleno”, comenta Arturo. Karina agrega que muchos lo perdieron todo: “sala, camas, todo se saca”. A pesar de la magnitud de la tragedia, la solidaridad se mantiene viva. Habitantes de comunidades cercanas llegan con tamales, tortas y bebidas para quienes trabajan sin descanso. “Venimos apoyándolos en lo que podamos. Dios los bendiga”, se escucha decir a uno de los voluntarios.

A pesar de los esfuerzos comunitarios, la ayuda institucional ha sido insuficiente. Vecinos denuncian que los censos de daños no se han realizado adecuadamente y que muchos hogares no han sido visitados por las autoridades. “Nos dicen que no tienen documentos, pero ¿cómo vamos a tener papeles si todo se lo llevó el agua?”, exclama Karina. Además, la falta de alertamiento oportuno por parte de las autoridades estatales ha sido un tema de controversia. La Comisión Nacional del Agua (Conagua) emitió alertas a las 16:00 del jueves 9 de octubre, pero las autoridades locales no pidieron a la población acudir a los refugios hasta las 23:00, siete horas después, y para entonces ya se había desbordado el río.

La ciudad, con casi 200 mil habitantes, sigue en emergencia. Muchas familias aún no tienen un lugar donde comer o descansar. Las calles permanecen llenas de basura y muebles inservibles, y el nivel de las aguas desciende con lentitud. “Todavía falta bastante para que las calles queden limpias”, advierte Gabriela Torres, otra vecina.

Mientras la comunidad lucha por recuperar lo perdido, la necesidad de apoyo institucional es urgente. Se requieren recursos para la limpieza, asistencia médica, alimentos y, sobre todo, para la reconstrucción de los hogares afectados. La solidaridad de la población es admirable, pero no puede reemplazar la responsabilidad del gobierno en momentos de crisis.