Los Tuxtlas, Ver.– La Reserva de la Biósfera de Los Tuxtlas continúa siendo uno de los refugios más importantes para la biodiversidad en México. Un reciente estudio realizado por investigadores del Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) confirmó la presencia de diversas especies de mamíferos arborícolas, incluidas algunas de las que existían pocos registros recientes en la región.
La investigación se desarrolló durante 16 meses en la Estación de Biología Tropical Los Tuxtlas, donde especialistas instalaron cámaras trampa en las copas de los árboles, a alturas superiores a los 30 metros, con el objetivo de monitorear la fauna que habita en los niveles más altos de la selva.
Como resultado del trabajo de campo, los científicos obtuvieron cerca de tres mil registros fotográficos y lograron documentar la presencia de 14 de las 18 especies de mamíferos arborícolas previamente reportadas en la zona.
Entre las especies identificadas destacan el tigrillo o margay, un felino de hábitos nocturnos y gran capacidad para desplazarse entre los árboles; la tayra, un mamífero de la familia de los mustélidos; el cacomixtle y el tlacuache cuatro ojos gris, especies consideradas poco comunes en los registros recientes de la región.
Las cámaras también captaron imágenes de otros habitantes emblemáticos de la selva, como la martucha, el mono aullador o saraguato y el coatí, además de depredadores difíciles de observar debido a su comportamiento esquivo.
De acuerdo con los investigadores, los resultados representan una evidencia importante del estado de conservación de la selva de Los Tuxtlas, ya que demuestran que la fauna silvestre continúa ocupando estos ecosistemas a pesar de las presiones ambientales que enfrenta la región.
El hallazgo fortalece la importancia de mantener las acciones de conservación en esta reserva, considerada una de las áreas con mayor riqueza biológica de Veracruz y del país. Además, confirma que muchas especies continúan encontrando refugio en los fragmentos de selva que sobreviven en Los Tuxtlas, contribuyendo al equilibrio ecológico de este ecosistema único.
Para especialistas y ambientalistas, estos resultados envían un mensaje alentador: la selva de Los Tuxtlas sigue siendo un territorio vivo, donde la biodiversidad persiste y encuentra espacios para sobrevivir entre las copas de los árboles.

