Jue. Jun 11th, 2026

Festejando a Mamá….

Ver a un pequeñito en brazos de su Madre, es para mí, ver reflejada en toda su plenitud, la más hermosa y esplendorosa ternura, pues el bebé dormita en su regazo confiado y seguro, y en los ojos de esa gozosa madre, se ve el más puro y tierno amor incomparable.

Entender  el  Amor de una Madre, es sin lugar a dudas el más insondeable misterio que existe  en este mundo, ya que ese amor puede llegar a los más recónditos espacios de la naturaleza humana y nunca podremos descifrar hasta dónde puede terminar.

La Maternidad es la condición que mejor ejemplifica en el mundo las virtudes divinas de la Creación y del Sacrificio. Aunque lleva a la mujer a las proximidades de la muerte, también la conduce al reino mismo de las fuentes de vida, y la convierte en socia con el Creador para conferir vida mortal a los espíritus eternos.

A través de la infancia, la niñez y la juventud, si, e incluso después de que sus hijas sean madres y sus hijos sean padres, la madre continúa sacrificando amorosa y tiernamente por ellos su tiempo, su comodidad, su placer, su descanso y su recreo tan necesarios y, si se requiere, su propia salud y su vida misma. Ningún lenguaje puede expresar la fortaleza, la belleza y el heroísmo del amor de una madre…

Me permito escribirles este relato:

“…Erase una madre que estaba muy apesadumbrada porque sus dos hijos se habían desviado del camino en que ella los había educado. Fue así que un día se encontró con un Monje en su Ermita y le abrió su corazón contándole toda su congoja. Su esposo había muerto cuando los hijos aún eran pequeños y ella había dedicado toda su vida a cuidarlos. Había puesto todo su empeño en recordarles permanentemente la figura del padre ausente, a fin de que los pequeños siguieran su ejemplo. Pero ahora, ya adolescentes, se habían dejado influir por las doctrinas de maestros que no seguían el buen camino y enseñaban a no seguirlo. Y ella sentía que todo el esfuerzo de su vida había sido inútil. ¿Qué hacer? Retirar a sus hijos de la escuela era exponerlos a que, suspendieran sus estudios, terminarían por sumergirse aún más en los vicios por dedicarse al ocio y la vagancia.

Cuando terminó su exposición, el monje continuó en silencio mirándola. Finalmente se levantó de su asiento y la invitó a que juntos se acercaran a la ventana. Daba ésta hacia la falda de la colina, donde solamente se veía un arbusto, y atada  de su tronco una burra con sus dos burritos mellizos.

¿Qué vez?. Le preguntó a la mujer, quien respondió: Veo una burra atada al tronco del arbusto y a sus dos burritos que retozan a su alrededor sueltos. A veces vienen y maman un poquito y luego se alejan corriendo por detrás de la colina donde parecen perderse, para aparecer enseguida cerca de su madre. Y esto lo han venido haciendo desde que llegué aquí. Los miraba sin ver mientras le hablaba.

-Has visto bien- le respondió el ermitaño- Aprende de la burra. Ella permanece atada y tranquila.

Deja que sus burritos retocen y se vayan. Pero su presencia allí es un continuo punto de referencia para ellos que siempre retornan a su lado. Si ella se desatara para seguirlos, probablemente se perderían los tres en el desierto. Tu fidelidad es el mejor método para que tus hijos puedan reencontrar el buen camino cuando se den cuenta de que están extraviados.

Sé fiel y conservarás tu paz, aun en la soledad y el dolor.

Diciendo esto la bendijo y la mujer retornó a su casa con la paz en su corazón adolorido.

¿NO HA PENSADO QUÉ PREPARAR PARA EL DIA DE LAS MADRES?

¿Qué le parece esta sabrosa y sencilla receta…?

PECHUGAS CORDON BLEU

INGREDIENTES PARA 6 PERSONAS:

3 Pechugas deshuesadas, sin piel y cortadas por la mitad

1 cucharada de aceite de oliva

3 cucharadas de harina

4 cucharadas de mantequilla

2 cucharadas de aceite

1 taza de hongos rebanados

6 rebanadas de jamón cocido

6 rebanadas de queso chihuahua

1 cucharada de perejil  finamente picado

Pimienta y sal al gusto

6 cucharadas de caldo de pollo

4 cucharadas de brandy

PREPARACION:

Con el aceite de oliva, unte las pechugas y después enharínelas. En un sartén grande caliente a fuego bajo la mantequilla con el aceite y fría las pechugas 15 minutos por cada lado y sáquelas del sartén, en la grasa restante sofría los hongos. Sobre cada pechuga, coloque una rebanada de jamón, hongos,  perejil,  pimienta y sal, y cubra cada pechuga con una rebanada de queso.

Acomode las pechugas en un sartén grande, báñelas  con el caldo y el brandy, tápelas y déjelas  a fuego lento unos 10 minutos o hasta que el queso empiece a fundirse.