Vie. Jun 19th, 2026
Guadalajara, Jal.—José Luis Herrera Solares, jefe de la célula, (a) El Chino, originario de Tijuana, y sus cómplices son Rigoberto Robles Farías, originario de Michoacán y José Trinidad Escobar Salmerón, originarios de Juchitlán, Jalisco.

Agencias, Guadalajara, Jal.–Ayer, al mediodía, la Procuraduría General de Justicia del Estado de Jalisco (PGJEJ), convocó a una rueda de PRENSA para presentar a los 3 detenidos involucrados en la muerte de 26 hombres que fueron dejados en Los Arcos del Milenio, el pasado 24 de noviembre.

El jefe de la célula u “oficina”, como la denominan ellos, es José Luis Herrera Solares, mientras que sus cómplices son Rigoberto Robles Farías y José Trinidad Escobar Salmerón.

Rigoberto Flores Farías es originario de Michoacán, quien participa desde el 2009 en el grupo delictivo mismo que confesó haber participado en la muerte de 7 de las 26 personas que fueron localizadas en una de las camionetas.

José Trinidad Escobar Salmerón originario de Juchitlán, Jalisco quien también reconoce la muerte de las 7 personas transportadas en la misma camioneta.

José Luis Herrera Solares, (a) El Chino, originario de Tijuana, quien señaló ser jefe de una célula ubicada en la Col. El Fresno del grupo delictivo.

Los detenidos señalaron que reciben entre 10 mil y 20 mil pesos mensuales por trabajar en el Cártel del Milenio y que con la masacre buscaban causar terror a sus rivales y al Gobierno de Jalisco.

Agregaron que a ellos les ordenaron “levantar” y matar a miembros del grupo rival, en este caso del Cártel Jalisco Nueva Generación.

También señalaron que en la masacre participaron 3 distintas “oficinas”.                

El primer fiscal del estado, Tomás Coronado Olmos, señaló que los hombres presentados reconocen su participación de la muerte de 7 personas que eran transportados en una camioneta quienes pertenecían al Cártel Jalisco Nueva Generación.

Cuestionados sobre sí efectivamente las víctimas eran del crimen organizado, el Procurador Tomás Coronado Olmos, contestó que eso era lo que decían los detenidos.

Esto a pesar de que familiares de los ahora occisos han insistido que algunos de ellos eran inocentes.