Columna 33, Por: Carlos Lucio Acosta

La Venganza de Buganza
¿Experiencia Política?
La cosa es sencilla.
No tiene la mínima confusión.
Todo es cuestión de enfoque.

Gerardo Buganza Salmerón no ganó la gubernatura a Fidel Herrera Beltrán, en el proceso electoral del 2004 por seis razones de peso completo.

Primera, era un total desconocido en el ámbito político estatal; segunda, se dejó llevar por el efecto Vicente Fox Quezada; tercera, al entonces Presidente de la Re­pública jamás le interesó el Estado de Veracruz, desde el pun­to de vista político; cuarta, demostró demasiada tibieza en el manejo del quehacer electoral; quinta, depositó el triunfo en el factor Felipe Calderón Hinojosa, y seis, nunca tomó en con­sideración las observaciones emanadas de la experiencia de campo del Comité Directivo Estatal del Partido Acción Nacional.

Tuvo en la mano la gran oportunidad y la dejó escapar de una manera extremadamente ingenua, infantil, casi fetal.

La administración privada es diferente a la política. Guste o no, en la práctica, así es. No es comparable. Y punto.

Seamos honestos.

Si el Acción Nacional obtuvo 88 Ayuntamientos y 21 Diputaciones Locales, fue al efecto combinado Fox Quezada-Calderón Hinojosa y al detallado trabajo con la base mi­litante realizado por las dirigencias del directivo estatal, encabezadas por César Leal Ángulo, Bernardo Téllez Juárez y Víctor Alejandro Vázquez Cuevas.

Una práctica tan vieja como lo es el sua­ve arte de la corrupción, no la puso en práctica como aspirante a la diputación federal, menos a la senaduría y ni de bro­ma rumbo a la gubernatura.

La política no es territorio fértil para santidades, menos retiros espirituales.

Aquí, las prédicas de Benedicto XVI no valen y las oraciones de Teresa de Calcuta, menos.

En la parcela política se utiliza otra escala musical, no lo decimos nosotros, sino lo afirman y sostienen todos aquellos ciudadanos que han hecho política en serio, no de a mentiritas piadosas.

Buganza Salmerón retornó al palenque electoral, dotado con navajas de triple filo.

No sólo traía compromisos personales y los obligados con su partido, sino también los de quien financió la pavimentada del camino del rancho ubicado en el municipio de Amatlán de Los Reyes, cercano al de Córdoba.

No cabe la menor duda de que Salmerón, de rancio abolengo social y fecunda prosapia dogmática, expresa profundas lagunas, tirando a océano de cobertura atlántica, en materia de información y análisis.

No quiere entender que es un total desconocido en el campo político, en el quehacer partidista y en el denso territorio electoral.

Situación similar padeció el actual dipu­tado federal por el distrito de Coatepec, José Yunes Zorrilla, en el frustrante intento de obtener la senaduría por el Estado de Veracruz.

Así como Buganza Salmerón es ampliamente conocido en ciertos círculos de la aristocracia regional de Córdoba y de Orizaba, también Yunes Zorrilla goza de cabal salud en la zona de Perote y Altotonga, pero de eso a tener presencia estatal, hay una distancia kilométrica de proporciones descomunales.

No se debe seguir con el nada recomendable juego de la improvisación de conocimientos y de experiencia.

Los resultados están a la vista.

En política no sirve la magia, funciona el trabajo, las relaciones, los contactos, los amarres, los acuerdos, la negociación.

La mayoría legislativa del PAN mantuvo bajo control férreo al Gobierno de Fidel Herrera Beltrán por espacio de tres años.

Son dos las razones por las cuales no logró aplastar a la oposición en el proceso electoral del 2004, la primera, el entonces Gobernador Miguel Alemán Velazco, le soltó recursos financieros a cuenta gotas. Y esto hi­zo, en cierta forma, que Herrera Beltrán dependiera de las bondades económicas de Víctor Arredondo Álvarez, rector de la Universidad Veracruzana y de Reynaldo Gaudencio Escobar Pérez, presidente municipal de Xalapa, entre otros de los variados integrantes del invisible Comité de financiamiento.

En las elecciones del 2007, ¿qué cuarteta satánica invocó el de Nopaltepec, para casi barrer del mapa electoral la naciente presencia panista?

Ninguna, totalmente ninguna.

Fidel, no me refiero a Castro Ruz, ame­nazó y sobornó para ganar la mayoría de Ayuntamientos y Diputaciones Locales a sangre y fuego, como aquellas legendarias huestes de Gengis Kan, en las frías planicies de la vieja Mongolia.

El desvío de recursos procedentes del erario público federal es de las estrategias más dominantes por el maestro egresado de la Universidad Autónoma Veracruzana.

Aquí no hubo cánticos gregorianos, coros celestiales o rituales esotéricos.

Beltrán echó mano de lo que tenía a la mano, sin antes, desde luego, pasar «charola» con amigos, socios, simpatizantes y adictos al ambicioso proyecto político, financiero y sexenal.

Investigaciones preliminares confiadas al reportero que del total del presupuesto para la rama educati­va correspondiente al periodo 2009-2010, desviaron un poco más de mil 500 millones de pesos al gasto de la campaña del 2010.

¿Vamos bien…?

Sólo para tus ojos…

Me ha picado una avispa esta mañana.