Trípoli, Libia, 20 de mayo de 2025 — El Gobierno de Unidad Nacional (GUN) de Libia reveló este lunes el hallazgo de 58 cadáveres no identificados en un hospital del distrito de Abu Salim, zona controlada hasta hace poco por el Aparato de Apoyo a la Estabilidad (SSA), una poderosa milicia acusada de graves violaciones a los derechos humanos.
El Ministerio del Interior del GUN informó que los cuerpos fueron localizados dentro de refrigeradores en el hospital y que, hasta el momento, han sido examinados 23 cadáveres, con la respectiva documentación forense y toma de muestras para su identificación.
El hallazgo se da tras los violentos enfrentamientos registrados la semana pasada en Trípoli, detonados por la muerte de Abdel Ghani al Kikli, alias Ghaniwa, líder de la SSA, durante un operativo. Posterior a su deceso, las fuerzas leales al GUN tomaron el control de Abu Salim, bastión de esa milicia.
Milicias bajo escrutinio
El incidente ha intensificado las denuncias internacionales sobre los abusos cometidos por grupos armados. Amnistía Internacional (AI) acusó tanto a la SSA como a la Agencia de Seguridad Interna (ISA) de haber “aterrorizado a la población de Trípoli mediante desapariciones forzadas, torturas y crímenes de derecho internacional”.
La SSA, creada por decreto presidencial en 2021 e integrada posteriormente a las estructuras de seguridad del Estado, fue desmantelada tras los recientes episodios de violencia. También se registró la destitución del jefe de la ISA como parte de la reestructuración de las fuerzas de seguridad.
Llamado a la legalidad
En un mensaje dirigido a la nación, el primer ministro del GUN, Abdulhamid Dbeiba, afirmó que Libia ha entrado en “una nueva fase de recuperación de soberanía frente al poder de las milicias”, y llamó a sus miembros a rendirse y sumarse a las instituciones estatales de manera legal.
Amnistía Internacional, por su parte, instó al gobierno a garantizar justicia para las víctimas y a asegurar que los líderes de las milicias respondan por las violaciones de derechos humanos cometidas.
Las investigaciones sobre los cadáveres hallados continúan, mientras organismos internacionales y defensores de derechos humanos exigen una rendición de cuentas transparente y sin impunidad para los responsables.

