Después de año y medio de desaparecido, solo hallan sus restos

Catemaco, Ver.—Así era en vida quien respondió al nombre de Apolinar Martínez Bernal, que fue reportado desaparecido desde el pasado 30 de noviembre del 2010; este lunes fueron hallados sus restos en un rancho de la comunidad El Real. (Foto: Moreno Martínez)
Catemaco, Ver.—Así era en vida quien respondió al nombre de Apolinar Martínez Bernal, que fue reportado desaparecido desde el pasado 30 de noviembre del 2010; este lunes fueron hallados sus restos en un rancho de la comunidad El Real. (Foto: Moreno Martínez)

Manuel Moreno Martínez, Catemaco, Ver.—Una llamada telefónica a la Comandancia de la Policía Municipal Preventiva del turístico municipio dio parte de que en el Rancho “Los Carriones”, ubicado en la comunidad El Real, perteneciente a este municipio se encontraba una osamenta, que al parecer fue de una persona del sexo masculino.

Al tener conocimiento, el 1/er. Comandante José Medina Fernández, ordenó a elementos a su mando se trasladara un grupo al lugar indicado, donde la persona que había reportado del caso lo0s esperaba para indicarles el camino donde se hallaban los restos.

De inmediato al corroborar lo informado fue informada la superioridad quien de inmediato dio aviso a las autoridades ministeriales acudiendo el Agente del MP Municipal y Servicios Periciales.

En el lugar se encontró el cráneo, huesos y ropa que vistió el occiso, siendo las prendas: pantalón color beige; camisa manga larga en color azul; chamarra negra, de lo que una vez recabada toda la información el MP ordenó el levantamiento haciendo lo propio servicios periciales.

Al existir una denuncia de la desaparición que coincidía con las características de los hallado, fueron informadas las ciudadanas Juana, Laura y Angélica de apellidos Martínez González, quienes identificaron las pertenecías e indicaron a las autoridades que se trataba de su señor padre desaparecido desde el pasado fin de noviembre del año 2010, y que en vida respondió al nombre de Apolinar Martínez Bernal.

Agregaron las testigos que el señor Apolinar en aquella ocasión salió a visitar a unos familiares y ya nunca regresó, y que en su momento contaba con 81 años de edad y que tenía su domicilio en calle Zamora de la Col. Lindavista.