El Poder de la Verdad – Mary García

En pleno Siglo XXI, es verdaderamente lamentable que en nuestro país continúe predominando “el machismo”, y que a pesar de que hoy la mujer participa activamente en la economía familiar, continúe siendo objeto de maltrato físico y psicológico por parte de su pareja, sin poner un alto a esta situación que además de humillarla, pone en riesgo su integridad física y emocional.

En Santiago Tuxtla, se dispara el índice de maltrato a mujeres, donde actualmente se tiene un registro de 20 a 30 mujeres que denuncian este hecho, sin embargo, sabemos que estas cifras no son las reales, puesto que la gran mayoría de las mujeres maltratadas no denuncian este hecho por temor o por vergüenza.

Son diversas las señales que nos indican que estamos siendo objeto de maltrato físico o emocional, por ejemplo, si continuamente la pareja critica, humilla y destruye la autoestima, si se vuelve imposible dialogar con la pareja, si se es obligada a tener relaciones sexuales, si por momentos la mujer siente que vive con un desconocido, si de pronto se siente miedo hacia él.

Estos son solo algunos síntomas de que se está siendo dañada la integridad emocional de la mujer, y una de las consecuencias es la baja autoestima, la depresión, el temor a perder esa relación, y en el caso de la violencia física, todo puede iniciar con un jaloneo, una bofetada, un apretón de brazo, y muchos casos por no ser denunciados culminan en la tumba.

Es importante tener en cuenta el valor que se tiene primero como ser humano y después como mujer, quererse a sí misma, y entender que la dependencia emocional que las ata a su pareja tiene un origen, y si es necesario buscar ayuda profesional para eliminar esas ataduras que la obligan a convivir con alguien que no vale la pena.

Lo más terrible del caso es que muchas de estas parejas tienen hijos, que se convierten en víctimas también al presenciar actos de violencia, quienes viven con severos traumas y que en la edad adulta son más propensos a repetir los mismos patrones de conducta de sus padres.

Reza un dicho popular mexicano que “el valiente vive hasta que el cobarde quiere”, y esto puede aplicarse precisamente en los casos de violencia intrafamiliar, pues el hombre abusando de su fuerza física no mide las consecuencias y al calor de la ira y el coraje puede llegar hasta cometer homicidio, por ello, es necesario que a la primera reacción violenta los hechos sean denunciados, solo así, se podrá disminuir el índice de este delito.