Elon Musk muestra dos facetas en relación con México. Como activista en redes sociales, ha instado a que las fuerzas armadas de Estados Unidos ataquen el país para “erradicar” a los cárteles de la droga, mientras que, como empresario, busca expandir sus negocios y obtener contratos millonarios con el gobierno mexicano.
Desde su llegada a México con Tesla Motors en 2016, Musk ha buscado lucrar con sus empresas, con una notable presencia de Tesla y Starlink en el país. Recientemente, se ha alineado con políticos como Donald Trump que critican la política migratoria de México, y ha utilizado su red social X para difundir mensajes que promueven la intervención militar en México, acusando al gobierno de estar controlado por narcotraficantes.
Entre sus publicaciones más polémicas, Musk ha declarado que la designación de los cárteles como organizaciones terroristas abre la puerta a ataques con drones por parte de Estados Unidos, algo que podría significar una intervención armada extranjera en México, la primera en más de un siglo.
A pesar de sus mensajes conflictivos, Musk sigue expandiendo sus negocios en México. Tesla, por ejemplo, ha aumentado sus ventas de vehículos eléctricos de manera constante desde 2019, y el mercado mexicano sigue siendo clave para su crecimiento. Sin embargo, Tesla no reporta sus ventas al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), lo que genera opacidad en sus operaciones.
Además, Musk continúa con sus contratos millonarios con el gobierno mexicano, como el reciente acuerdo entre su empresa Starlink y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) para ofrecer internet satelital en áreas rurales del país. A pesar de la incertidumbre sobre la construcción de una nueva fábrica de Tesla en México, Musk sigue buscando formas de lucrar con sus empresas en territorio mexicano mientras mantiene posturas agresivas en redes sociales.

