Veracruz, Ver.– Productores de caña de azúcar de la zona central de Veracruz enfrentan una severa crisis debido a la propagación del hongo fusarium, cuya expansión se aceleró tras las lluvias constantes y ya provoca pérdidas de hasta un 40 por ciento en el rendimiento por hectárea.
Cañeros que abastecen a los ingenios La Gloria y El Modelo denunciaron que miles de plantas presentan amarillamiento, pudrición del tallo y una considerable disminución en su peso, afectando directamente la producción en municipios como Puente Nacional, Actopan, La Antigua, Paso de Ovejas y Úrsulo Galván.
De acuerdo con los productores, una hectárea que anteriormente generaba entre 120 y 150 toneladas de caña ahora apenas alcanza las 70 toneladas, debido al avance de la enfermedad, que se propaga tanto en las orillas como en el interior de los cañaverales.
José Luis Durán Pérez, productor con más de 50 años de experiencia en el campo, aseguró que la situación es crítica y teme perder por completo su cosecha. Explicó que, aunque ha invertido recursos propios en la compra de cal y otros productos para intentar controlar el hongo, los resultados han sido insuficientes.
Además del impacto económico para los productores, la disminución en la producción también afecta a los cortadores de caña y a cientos de familias que dependen de la actividad, ya que la reducción de la cosecha significa menos empleo e ingresos para toda la cadena productiva.
Los cañeros lamentaron la falta de una estrategia por parte de las autoridades para atender la emergencia fitosanitaria. Señalaron que, pese a las solicitudes realizadas, únicamente han recibido apoyos limitados, como algunos bultos de fertilizante, los cuales consideran insuficientes para enfrentar el problema.
Ante la ausencia de respaldo institucional, organizaciones campesinas han comenzado a implementar alternativas biotecnológicas mediante el uso de microorganismos benéficos que ayudan a combatir el fusarium y regenerar las raíces de las plantas. Sin embargo, los productores advierten que estos tratamientos representan un costo elevado y no todos pueden acceder a ellos.
Mientras tanto, el hongo continúa avanzando en cientos de hectáreas de cultivo, poniendo en riesgo una de las actividades agrícolas más importantes del estado y el sustento de miles de familias veracruzanas.

