En Río Blanco, como antes en el puerto jarocho y Coatzacoalcos y Las Choapas y Los Tuxtlas, entre otros municipios, los vecinos se hartaron.
Fue luego de tantos y tantos y tantos asaltos. Ataques a los peatones. Robos a las tiendas. Robos a los repartidores de productos.
Y a la luz del día con todo el cinismo y desfachatez del mundo.
Y por lo general, malandros en las motocicletas, tan utilizadas en muchos pueblos de Veracruz, además,
para asesinar, y salir huyendo en medio de los automovilistas en las calles y avenidas.
Entonces, lanzaron advertencia concreta y específica: “Ratero, si te agarramos, te linchamos”.
“Cuidado, calle vigilada. Vecinos unidos contra la delincuencia”.
Fue el mismito avisito parroquial, por ejemplo, en el puerto jarocho.
En varias colonias ondeó en el frente de las casas y sobre los árboles y colgando de los postes de luz el mismo comunicado.
“Ladrón, si te agarramos, te linchamos”.
Fue cuando el presidente municipal era el panista Fernando Yunes Márquez.
Entonces, y en efecto, varios ladronzuelos y asaltantes fueron detenidos.
Pero en vez de que los lincharan como sucedió en la 4T en Soledad Atzompa, en la montaña negra de Zongolica, los madrearon.
Luego, los semidesnudaron.
Después, los ataron de manos y pies.
Y los abandonaron, unas veces, en el centro de la calle, y otra, amarrados al poste de la luz.
Y de inmediato hablaron por teléfono a la Central Policiaca avisando del transgresor de la ley detenido para que fueran por él.
Ningún vecino, por desgracia, dio seguimiento al proceso penal del malandro aquel.
Y se ignora si la policía lo consignó y si la autoridad correspondiente dictó sentencia.
O en todo caso, lo dejaron en libertad… para volver a delinquir.
Ahora, en Río, la advertencia apocalíptica.
“Si te agarramos… te linchamos”.
Antes, mucho antes, en Ciudad Mendoza, también colocaron mantas con el avisito parroquial.
La población electoral, los ciudadanos de a pie, los vecinos organizados asumiendo la defensa de su comunidad, de su barrio, de su colonia, porque el Estado de Derecho es incapaz de garantizar la seguridad en la vida y los bienes.
UN INFIERNO LLAMADO VERACRUZ
En Las Choapas, los ganaderos se volvieron guardias comunitarias para preservar el orden y la vida.
Pero el gobierno de Veracruz les envió policías que para combatir a los malosos y declararon a los guardias comunitarios fuera de la ley y se deshicieron.
En Coatzacoalcos, los vecinos se declararon en una batalla pacífica con marchas de protestas, discursos incendiarios, declaraciones mediáticas, solicitudes a la ONU, Organización de las Naciones Unidas, toma del parque principal, plantón frente a palacio en el cuatrienio pasado.
Y el señor presidente municipal anunció que hablaría con los malosos para convencerlos de volver al lado cristiano y respetar la vida y las propiedades ajenas.
En Soteapan, los vecinos tomaron la presa Yuribia que abastece de agua a varios municipios sureños.
Y el góber de la 4T llegó días después para solicitarles desistieran de la toma de la presa con el argumento de que él, Cuitláhuac García Jiménez, era indígena porque tiene nombre de un indígena que fue rey y murió de viruela a las pocas semanas; rey efímero.
En Soledad Atzompa, los vecinos se enervaron cuando descubrieron a un sexteto de secuestradores de profesores y simple y llanamente, se hicieron justicia por su propia mano y los lincharon.
Días después, el góber llegó a la cabecera municipal acompañado de veinte patrullas y un helicóptero de Seguridad Pública sobrevolando, pero nunca fue a la comunidad del linchamiento.
Con todo, el resultado social es el siguiente:
Uno. Tiradero de cadáveres de norte a sur y de este a oeste.
Dos. Veracruz, campeón nacional en feminicidios.
Tres. Veracruz, campeón nacional en secuestros.
Cuatro. Veracruz, campeón nacional en extorsiones.
Y cinco. Veracruz, liderando con otros estados federativos las fosas clandestinas.
Y, sin embargo, el góber de AMLO, el presidente, dice que en Veracruz “las mujeres pueden soñar”.
Soñar, claro, con pesadillas.
Un infierno llamado Veracruz.
LA GENTE TIENE MIEDO
Dicen los vecinos de Río Blanco: “A todo mundo asaltan. Ya asaltaron al de Sabritas. Al de Roviando. Al camión de la cerveza. Vaciaron una camioneta llena de yogurt. Les quitaron el dinero. Y ahora los mismos repartidores ya no quieren entrar. Ya tiene miedo”. (La Jornada Veracruz, martes 8 de marzo, 2022)
Por eso, los ciudadanos de a pie, las familias, en los hogares, todos soñamos con un Veracruz donde pueda vivirse en santa paz, sin sobresaltos ni temores, sin miedos ni pánico, sin asaltos ni robos ni secuestros ni desaparecidos ni asesinatos.
Quizá para la autoridad es mucho, demasiado pedir y esperar.
Pero la ley establece que el Estado obligado queda a mantener la seguridad en la vida y en los bienes.
De lo contrario, decía la izquierda, la izquierda delirante, en los gobiernos priistas y panistas, caemos en un Estado fallido.
Hoy, con la 4T, estamos igual o peor.
