Identifican cuerpos de taxistas ejecutados de manera violenta

 

  • Los ahora occisos llevaron por nombre José Antonio Cruz Domínguez y Elías Martínez Domínguez, quien dejó de existir en el hospital.

AGENCIAS | MINATITLÁN, VER.- El taxista, José Antonio Cruz Domínguez se negaba a morir e inútilmente intentaba incorporase en el asiento del volante, su cuerpo no respondía, una bala le perforó la cabeza mientras conducía el taxi 456 de Cosoleacaque.

Su acompañante, quien iba de copiloto, Elías Martínez Domínguez, corrió la misma suerte; pero a este último se lo llevó al hospital una ambulancia de la Cruz Roja, después que fantasmas encapuchados los atacaron a balazos a las 15:45 horas.

Ambos murieron en el hospital civil esa misma tarde del lunes. Su última corrida se detuvo con violencia en la calle Jorge H. Acosta, entre José Cruz y José J. Lara, del fraccionamiento Eduardo Soto Innes, en Minatitlán al sur de Veracruz.

En posición sedente quedó colgando sobre el asiento del chofer el cuerpo mal herido de Cruz, hilos de sangre escurrían desde el cráneo hasta el estribo, mientras luchaba por levantarse, quedó vivo, se notaba agonizante y confundido.

Su cabeza se movía de arriba abajo, quería levantarse, luchaba por hacerlo, hasta que un policía judicial llegó y lo ayudó, le quitó el seguro al asiento y después lo reclinó hacía atrás, acomodando el cuerpo como si estuviera descansado.

Se le llevó una ambulancia de la Cruz Roja al hospital civil donde finalmente murió.

A la distancia, parado detrás de la cinta amarilla, el reportero alcanzó a ver que los peritos criminalistas recogieron dos casquillos percutidos y otros dos cartuchos útiles calibre 223, y tres casquillos más calibre 9 mm ya percutidos.

Más tarde, el hospital general de Minatitlán, se reportó que, Cruz Domínguez, había muerto debido a la gravedad de sus lesiones. Su hermano Rafael Enrique Cruz Domínguez, de 33 años de edad, también taxista, con domicilio en San Pedro Mártir, reconoció el cuerpo sin vida.

Declaró que su hermano salió a trabajar como de costumbre y que no tenía problemas con nadie, por lo que desconoce el motivo del crimen y mucho menos negó saber quién o quienes lo hicieron