Los jarochos de Marcelo Ebrard

Si Marcelo Ebrard Casaubon sale candidato presidencial de MORENA en el año 2024 y gana, entonces, par de políticos de Veracruz están amarrados. Uno, Elías Miguel Moreno Brizuela (San Andrés Tuxtla), y el otro, Enrique Romero Aquino (Ciudad Mendoza).

Y es que el secretario de Relaciones Exteriores está construyendo la nominación desde la política exterior.

Por ejemplo, el penúltimo ramalazo lo asestó cuando la política migratoria a Estados Unidos se disparara, de México, claro, pero más, mucho más, de América Central con Honduras, Guatemala y San Salvador, movidos todos por la miseria, el hambre y la jodidez y la violencia.

Y por órdenes de López Obrador, se encargara de la negociación con Estados Unido, y que llegara, entre otras cositas, a redoblar la vigilancia con la Guardia Nacional en la frontera sur para retachar a los indocumentados, cuando, caray, el Instituto de Migración bien pudo ocuparse.

Más cuando hacia el año 2020 en el país vecino vivían unos treinta y cinco millones de personas de origen mexicano y de los cuales, caray, unos ocho millones tienen credencial de elector y para quienes, de seguro, Ebrard y sus asesores estarían urdiendo un operativo para su presencia cívica en las urnas… desde allá.

El último ramalazo es ahora con la dotación suficiente de vacunas efectuando periplo en parte del mundo (Rusia, India, Japón y Estados Unidos) cuando el asunto bien pudo estar a cargo de la secretaría de Salud, digamos, el titular, pues el subsecretario Hugo López, el rock star del COVID, tiene rato que opacó su estrella.

Al ratito, Ebrard también sacará el asunto del tráfico de armas de Estados Unidos a México y lo pondrá en su cancha en vez de que sea, digamos, la secretaría de Seguridad nacional.

El mismo fenómeno se repetiría con la calidad educativa para jalar las mejores experiencias de América Latina y del resto del mundo en vez de que la secretaria de Educación Pública, tan ocupada con el regreso a clases presenciales, acometiera el desafío.

El maestro y hacedor de Ebrard, Manuel Camacho Solís, con todo y la amistad entrañable con Carlos Salinas, fue excluido de la posibilidad.

Luego, formaría un partido político y que en la primera elección perdió el registro.

Marcelo Ebrard está listo.

Por eso, si el lector conoce a Moreno Brizuela y Enrique Romero, entonces, habrá de amacizar la relación.

Y si ningún contacto o enlace tiene, entonces, y si le gusta la política, a tender puentes y vasos comunicantes.

Ellos son los hombres del futuro 2024-2030. En una de esas, Moreno Brizuela se vuelve candidato a gobernador.

NI EL POLVO LE VERÁN…

Joe Biden ofreció legalizar a los migrantes con antigüedad residentes en Estados Unidos.

También garantizó la legalidad para los miles de Dreamers, hijos de migrantes llegado al país vecino cuando eran niños.

Envío la iniciativa de reforma migratoria para legalizar a los indocumentados.

Y si Marcelo Ebrard se encarama en la gestoría y el cabildeo, seguirá ganando más territorio político y social para el 2024.

Bastaría recordar los 8 millones de mexicanos en el país vecino como ilegales, ya nacionalizados, a quienes les ofrecieran mayores facilidades para votar en la elección presidencial.

La embajada de México y los consulados, al servicio de Ebrard en el año 2024, con la bendición, claro, de López Obrador.

Hay muchas trabas burocráticas para que voten y que pasan por los partidos políticos y hasta por los líderes de la comunidad migrante.

Pero dado el activismo del secretario de Relaciones Exteriores donde parece moverse con la bendición superior, las buenas intenciones pueden abrirse.

De ser así, y cuando Sheiunbaum y Monreal lo adviertan, ni el polvo le vería a Marcelo Ebrard, el ex priista y ex salinista y camachista puro.

Más debe Ebrard a Camacho Solís que a López Obrador.

“UN MÉXICO FRUSTRADO Y ENOJADO”

En febrero de 2018, foro sobre migración en Estados Unidos organizado por el INE; Instituto Nacional Electoral, con la Universidad de la Ciudad de Nueva York.

López Obrador fue representado por Héctor Vasconcelos, llamado como estaba a la secretaría de Relaciones Exteriores, luego desplazado por Marcelo Ebrard.

Entonces, los grupos de migrantes mexicanos expusieron lo siguiente:

Uno. “Hay aquí un México frustrado y enojado. Un México real al que se debe oír y atender. Pero no podemos seguir siendo víctimas. Tenemos que avanzar para convertirnos en una fuerza aquí en Estados Unidos.

Dos. “¿Por qué no se dejan de promesas, de vendernos aire, y los que están aquí sentados cierran un acuerdo para nosotros? No vengan a prometer. Vengan a comprometerse”.

Tres. “Los consulados han de volverse Procuradurías en Defensa de los Derechos de los Mexicanos”.

Y cuatro. “Hay necesidad de dar protección jurídica a los mexicanos que viven en Estados Unidos”.

Desde entonces, la pelota está en la cancha.

Pasó el gobierno de Donald Trump, dos de López Obrador y Marcelo Ebrard en la SRE y seguimos en la contemplación mística.

Pero como el año 2024 se está decidiendo en el día con día para la candidatura presidencial, el hiperactivo y ambicioso Ebrard Casaubon bien pudiera abrir nuevo frente de batalla y conquista social.

Por ejemplo, los consulados en EU habilitados como Procuradurías en Defensa de los Derechos de los Migrantes.

Por aquí México lo iniciara seguirían otros países de América Central.

De por medio, Ebrard amarraría más de ocho millones de votos una vez que el Dedazo Presidencial se consumara…