Mártir del ego

Hay un diputado local polisémico. Su vida pública está llena de significados. Entre otros, los siguientes:

El primero, un político sorprendente, con carrera meteórica a partir de la 4T y luego de vender automóviles y en abonos en el sur de Veracruz como estrategia económica de vida.

El segundo, un político democrático con todo y que las mujeres políticas, digamos, lo satanizaron como avilón, cositas, claro, del arcoíris democrático.

El tercero, con una capacidad administrativa excepcional como para seguir manejando la Junta de Coordinación Política, JUCOPO, y que en el Palacio Legislativo de Veracruz opera el billete oficial.

El cuarto, un político con mucha, muchísima suerte, los astros acomodados a su favor que una vez más entrará a la Legislatura como diputado pluri, es decir, sin hacer campaña electoral, sin gastar un solo centavo y sin exponerse a una derrota en las urnas.

Y el quinto, un mártir del ego.

Y, bueno, si alguna duda tuviera el lector, bastaría reproducir sus frases célebres, memorables, citables, recordables y bíblicas expresadas por Juan Javier Gómez Cazarín, El JJ, a partir de que un grupo de MORENA se fue en su contra por quitarles la pluri.

Una:

“Estoy acostumbrado a que siempre me quieran manchar”.

Dos:

“Me han tratado de asesino, de fraudulento, de todo”.

Tres:

“Pero nunca me han comprobada nada, porque nunca le ha faltado a nadie”.

Cuatro:

“Pero no hay bronca, porque nunca (nunca, nunca, nunca) he agredido a una mujer, nunca”.

Cinco:

“Yo siempre actúo de frente. Sin pelos en la lengua”.

Seis:

“Han sido tan cobardes que se esconden para denigrarme. ¡Cobardes, cobardes!”.

Siete:

“Sigo siendo carón, gamba, boliche y no diputado” (Notiver, lunes 18 de octubre, 2021).

Gómez Cazarín, ni modo, en la mesa de los sacrificios. Casi casi, cargando la cruz camino al Gólgota político.

De hecho y derecho, más, mucho más mártir que el priista Luis Donaldo Colosio Murrieta.

Colosio, lamentable, murió. Pero a JJ lo continúan inmolando y está vivo, pero al mismo tiempo, “echado pa’lante”.

Y si a MORENA y a la 4T en Veracruz les hace falta un mártir, allí está el diputado local pluri, reelecto, y sin duda, “veinte y las malas” y por decreto del jefe máximo estatal, al frente de la JUCOPO para seguir aceitando la maquinaria oficial con los recursos públicos.

Juan Javier, el demócrata. Juan Javier, el mártir. Juan Javier, el articulista digital. Juan Javier, el hijo excepcional que regaló a su padre la presidencia municipal de su pueblo, Hueyapan de Ocampo, con la bendición, claro, del jefe máximo.

“¡YO QUIERO MI CURUL! ¡YO QUIERO MI CURUL!”

JJ está convencido de tener un destino social más allá de los ditirambos. En todo caso, tantos adjetivos calificativos endilgados son apenas, apenitas, la música de la democracia.

Además, “en el mar proceloso de la política”, las pasiones se dislocan y se llega, y como en el caso, hasta llamar asesino, carón, gamba, boliche, a un político.

Por fortuna, y aun cuando montón de mujeres se fueron en su contra porque les quitó la curul pluri, en el otro lado hay mujeres que lo idolatran.

“¡Yo quiero mi curul!” le escribieron en una lona trepada en puente peatonal sobre la avenida Lázaro Cárdenas, frente a la SCT, en Xalapa.

Y por Dedazo, la curul pluri se le quedó. La vida, sin embargo, es así. Hay día y noche. Hay alegría y tristeza. Hay dicha y sufrimiento. Y hay tiempo de vacas gordas y de vacas flacas. Y Dios da y Dios quita.

Más, en un sistema político donde sigue predominando la cultura priista, entre otras expresiones, “el país de un solo hombre” donde el jefe máximo decide, premia y castiga, con “la estampida de búfalos” de por medio para irse a “la cargada” a favor o en contra de.

Entonces, Gómez Cazarín estará hasta el tuétano del góber de la 4T por tantos servicios prestados y por eso mismo lo reeligieron.

Y, bueno, si mujeres inconformes quedaron, ni hablar, en la cultura priista es de sobra y en abundancia.

La clave consiste en estar bien con el Ser Superior, así los ángeles y querubines pataleen.

PODEROSO CLUB DEL PODER

La historia es así de concreta y específica: las tribus políticas son cerradas, muy cerradas. Digamos, en familia. La familia política.

Los políticos suelen llegar al poder con los amigos, los aliados, los socios, los cómplices.

Incluso, en el camino sucede que los cómplices están más unidos que los demás, por ejemplo, los eficaces y eficientes operadores políticos.

Y como están en la cima del poder, entonces, es difícil, muy difícil, entrar al grupo, aun cuando en contraparte, es fácil salir, por ejemplo, cuando alguien por ahí se pasa de tueste y se corrompe más y se queda con la mejor tajada.

En política, dice el viejito del barrio, los cómplices suelen durar mucho más tiempo pues de por medio está el reparto de las mieles del poder.

Por eso, y entre otras cositas, pudieran explicarse (que justificarse es otra cosita) los vientos favorables para Gómez Cazarín.

Podrán las mujeres tener todo el derecho del mundo con “la cuota de género” para haber exigido la curul pluri.

Pero en el juego de la política, JJ va por delante.

Ellos son el reducido y privilegiado club del poder político en Veracruz. Unos cuantos, dueños del día y de la noche y del destino común y del presupuesto y de las canonjías del poder ante ocho millones y cachito de habitantes.

¡Honor y gloria para los enviados de Dios para salvar la tierra jarocha!