Visión Política por Edgar Palma Gómez

FHB, la prueba de fuego.

Del Gobernador Fidel Herrera Beltrán se pueden decir muchas cosas, buenas y malas; sin embargo, hay una cosa que ni sus propios detractores políticos pueden negar, el cariño que el pueblo veracruzano le tiene por el incansable trabajo que ha realizado a lo largo de cinco años, y que lo ha colocado en el mapa político nacional como una de las cartas más fuertes que tiene el PRI para recuperar la Presidencia de la República.

Dicen que “el que persevera alcanza, y Herrera Beltrán es muestra de ello, porque desde su patria chica que fue Nopaltepec, se las vio negras, y muchos de sus contemporáneos de la Cuenca del Papaloapan que lo conocieron en sus años de niñez y juventud, lo calificaban como una persona con una visión muy aguda, con la picardía cuenqueña, pero sobre todo, con un espíritu muy humano, que le ha permitido ayudar a aquellos que más lo necesitan, esa es su verdadera fortaleza.

Impulsado por Don Adolfo Ruiz Cortinez, el ahora Gobernador se graduó de licenciado en Derecho para después cursar el posgrado como investigador en Ciencias Políticas y Administración Pública en The London School of Economics and Political Science, en la universidad de Londres, Inglaterra.

De ahí en adelante su carrera política fue en ascenso, fue cuatro veces Diputado federal; Senador de la República de la LVIII Legislatura, presidiendo las Comisiones de Estudios Legislativos, y de la Agroindustria Azucarera, sector que agradeció sus importantes logros para este sector, apoyándolo sin miramientos cuando se lanzó como candidato a la máxima magistratura en el Estado.

Dentro de su partido, Herrera Beltrán tuvo varios cargos como Presidente del PRI en el DF y  Veracruz; Subsecretario General del Comité Ejecutivo Nacional, y Subsecretario de Acción Electoral del CEN, así como Delegado de este partido en 12 Entidades del país, entre otros.

Durante su mandato, Fidel Herrera Beltrán ha buscado mejorar la calidad de vida de los veracruzanos, impulsando los sectores empresarial, agropecuario, comercial, turístico, y lo ha logrado a pesar de nadar contra corriente, y no ser apoyado por la Federación, una constante reclamación del Gobernador para con una administración que sólo mira el color azul y no las necesidades de los veracruzanos.

Es un hombre que sabe con maestría el teje y maneje de la política, acostumbra levantarse temprano, tomar un café mientras lee la mayor parte de los periódicos nacionales y estatales, así como los reportes de sus secretarías, es como inicia su día, informándose. De ahí, cumple con su apretada agenda, misma que lo puede hacer recorrer toda la Entidad Veracruzana, todo, para estar cerca de su gente, de los veracruzanos que lo necesitan.

Sabe que un Gobernador se debe a sus gobernados, por eso evita tener mucha seguridad, porque su escudo son los veracruzanos, y le gusta sentirse cerca de la gente, saborear sus logros y éxitos, por eso muchos de sus funcionarios no le siguen el paso, esa es una de sus principales molestias.

Ha sido un excelente operador político electoral, ya que logró derrotar en todas las contiendas electorales al Partido Acción Nacional y al Gobierno Federal, que en franco contubernio buscaron manchar su Gobierno, y crecer en la Entidad sin reconocer que los veracruzanos quieren hechos y no palabras sin sustento, como quisieron hacer creer los operadores panistas.

A cinco años de Gobierno, Fidel Herrera Beltrán sabe que tiene el tiempo en contra, sus promesas de campaña las cumplió antes de llegar a la primera mitad de su mandato, y de ahí empezó a trabajar en su legado y su proyecto futuro. Pero ahora tiene la decisión más difícil, elegir quien será su sucesor, porque más allá del proceso interno del PRI, Fidel Herrera Beltrán será quien decida a quien entregar la estafeta, ¿será a un joven priísta —sin arraigo y experiencia, como el que tiene en mente— o al archirival neopanista, que de llegar al poder buscar frenar su carrera política?, esa es la verdadera prueba de fuego del Gobernador, Fidel Herrera, a quien se le está acabando el tiempo.