Sáb. Jun 6th, 2026

San Andrés Tuxtla, Ver.- A más de un año y medio, el conflicto entre ejidatarios y comerciantes mantiene cerrado el acceso a la cascada del Salto de Eyipantla, en San Andrés Tuxtla, provocando una fuerte caída en la derrama económica y el flujo turístico de la región de Los Tuxtlas.

Desde marzo de 2024, cuando un grupo de ejidatarios derribó las escalinatas que conducían a la parte baja de la emblemática cascada, el sitio —uno de los atractivos naturales más reconocidos del sur de Veracruz— permanece parcialmente inaccesible, lo que ha llevado a las operadoras turísticas a excluirlo de sus recorridos nacionales.

Carlos Rodríguez Mourino, director de la Reserva Ecológica Nanciyaga en Catemaco, señaló que esta situación ha provocado un impacto negativo en la ocupación hotelera y en los ingresos de prestadores de servicios locales. “Aunque existen miradores disponibles, la mayoría de los visitantes desea llegar hasta la parte baja de la cascada. Al no poder hacerlo, el interés disminuye y el turismo opta por otros destinos”, comentó.

De acuerdo con empresarios turísticos, muchos recorridos de un solo día ahora se enfocan en la zona de costa, dejando de lado atractivos de la parte alta, lo que ha reducido considerablemente los ingresos de comercios, guías y restaurantes de San Andrés Tuxtla y Catemaco. Se estima que el 97 % del turismo en Los Tuxtlas es nacional, por lo que la afectación ha sido significativa.

El conflicto, originado por disputas sobre el control del acceso y cobros a visitantes, ha derivado en el cierre del paso y en protestas de ambos grupos. Incluso, durante 2025 se registraron bloqueos en la carretera federal 180 como medida de presión hacia las autoridades.

Rodríguez Mourino hizo un llamado al Gobierno del Estado y a la próxima administración municipal de San Andrés Tuxtla para que intervengan y gestionen la reapertura del sitio, además de invertir en la reconstrucción de las escalinatas, las cuales presentaban ya deterioro por el paso del tiempo.

La resolución de este conflicto, subrayó, es vital para la recuperación económica de Los Tuxtlas, una región que depende en gran medida del turismo y cuya imagen se ha visto afectada por la prolongada disputa en torno a uno de sus íconos naturales más importantes.