Dom. Jul 5th, 2026

LA EXPIACIÓN (Sufrir un castigo por una  falta o delito).

¿Cuál pudo ser la falta o delito que Nuestro Señor Jesucristo cometió en su paso por el mundo?

Sabemos que nació en humilde cuna, por las circunstancias en que se encontraba la ciudad a donde  tenían que llegar sus Padres Terrenales para cumplir con un requisito que había sido impuesto por las autoridades romanas, pero también sabemos que fue descendiente del Rey David, así que su linaje provenía de Reyes; y que la  misión por la cual vino al mundo fue para salvarnos del  Pecado Original cometido por  nuestro Padres Adán y Eva.

JESÚS desde su infancia fue un personaje ejemplar, recordemos que fue Hijo de UNA MADRE MORTAL Y DE UN PADRE INMORTAL y esa es la razón por la que se le ha llamado el HIJO UNIGÉNITO. De  su PADRE heredó Poderes divinos y de su MADRE heredó la mortalidad, y por consiguiente quedó sujeto al  hambre, a la sed, a la fatiga al dolor y a la muerte pero como HIJO UNIGÉNITO DE DIOS, sobrepujaba en sabiduría y fortaleza, además de tener todo el Poder de su PADRE CELESTIAL, pero su humildad fue excepcional, EL fue siempre perseguido por sus hermanos Judíos que buscaban encontrar en  El algún pretexto  para acusarlo en  ese entonces con las  Autoridades Conquistadoras Romanas.

JESÚS pasó su vida al servicio de los demás, curó enfermedades, hizo que el ciego recobrara la vista, que el sordo oyera y que el cojo caminara. Una vez, estaba sanando enfermos y se hizo tarde y la gente tuvo hambre. En lugar de mandarles que se retiraran, bendijo cinco hogazas de pan y dos peces y en forma milagrosa dio de comer a una multitud de cinco mil personas, Nos enseñó que siempre que hallemos a alguien que tenga frio o hambre, que esté desnudo o se sienta solo, debemos ayudarle en todo lo que esté a nuestro alcance. Cuando ayudamos a los demás, estamos sirviendo al SEÑOR.

JESÚS amó a los demás con todo su Corazón, con frecuencia se sintió tan lleno de compasión que lloró por ellos, amó a los niños, a los ancianos y a la gente sencilla y humilde que tenía FE en EL. Amó a quienes  habían pecado y con gran compasión les enseñó a arrepentirse y a ser bautizados. JESÚS enseñó “…Yo soy el camino, y la verdad y la vida.”

JESÚS amó incluso a quienes  pecaron en Su contra y que no se arrepintieron. Al  final de su vida, cuando colgaba en la Cruz, oró a su PADRE por los soldados que lo habían crucificado, y le rogó “…PADRE, perdónalos, porque no saben lo que hacen.”

Él enseñó: “…Éste es mi mandamiento: Que os améis los unos a los otros, como yo los  he amado…”

Sufrió las más crueles vejaciones antes de ser condenado y crucificado, soportando todo con una excelsa  humildad fue oprimido y afligido pero no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero.

JESUCRISTO FUE Y SERÁ EL HIJO AMADO DE NUESTRO PADRE CELESTIAL y nuestro más  Caro y Hermoso Ejemplo de Bondad, Compasión y Amor.

Recordémosle con una inmensa gratitud por todo lo que sufrió al salvarnos del Pecado Original causado por  Nuestros  Padres  Adán y Eva, pudiendo vencer la muerte espiritual,  sobre todo  recordemos  que HOY está gozando junto con su Padre del  PODER Y GLORIA  que  ganó  por su inmenso sacrificio al obedecer  y cumplir con la Misión que le fue ordenada; y estemos plenamente seguros que siempre estará dispuesto a escucharnos para darnos su amorosa ayuda y las bendiciones que le pidamos, como cuando estuvo en la Tierra. ASÍ  SEA.