Alcaldes satanizados

Aun cuando nunca el tiempo de los abrazos llegó aquí con la 4T, ni siquiera, vaya, para un cartelito por ahí, la Semana Santa ha servido en Veracruz para redoblar el tiempo de los flechazos, el rafagueo, el bombardeo en contra de los enemigos, adversarios y opositores.

Ahora, el gatillo fue encargado al Comité Técnico de la secretaría de Salud, SS, de Hipócrates Roberto Ramos Alor.

Ellos recibieron una orden.

Y la cumplieron de la a hasta la zeta. Incluso, rebasando a los Zetas con el bombardeo nuclear a los presidentes municipales.

Si la gente se congrega en las playas, como siempre ha ocurrido en la historia de las Semanas Santa, los alcaldes son culpables.

Si la gente organiza y participa en bailongos, los alcaldes son culpables.

Si la población asiste a eventos masivos, los alcaldes son culpables.

Y si los ciudadanos de a pie se concentran en plazas comerciales en la tarde/noche, los alcaldes son culpables.

Así lo advirtieron el Domingo de Ramos cuando en son de paz, soplando y resoplando los tambores de la paz universal, Jesucristo, trepado en el burrito, entró a Jerusalem.

El Cuerpo Técnico de Salud lo dejó claro de la siguiente manera: “No es facultad de los presidentes municipales, pero ellos son los responsables” de que la población se desfogue en las playas y centros comerciales luego de más de un año de estar y vivir confinado, tras las rejas de sus casas.

La SS “dándose golpes de pecho”. Apretando el gatillo de la Magnum. “Lavándose las manos” como Pilatos. El látigo atómico de Donald Trump tomando forma en los médicos dependientes de Hipócrates Ramos.

Los días de guardar y conservar la buena vibra y el mejor karma y aura, utilizados para la guerra fría del siglo XXI y cuyo origen es epidemiológico y trae de cabezas, patas arriba, a todos.

SEXENIO DE LA DISCORDIA

El titular de la SS extendiendo la discordia en forma piramidal y ni hablar, los subalternos aplicándose.

Más, cuando en el informe oficial vamos llegando a los 81 mil muertos únicamente en Veracruz por el covid.

Un bichito que desde el otro rincón del mundo ha servido para politizar la pandemia de los últimos cien años sonando los tambores de guerra.

Antes, el bombardeo del góber obradorista y de los secretarios General de Gobierno y de Salud.

Incluso, en la pelea estelar por la aplicación de las vacunas y que por desgracia se extendiera a la suegra del presidente municipal de Veracruz.

El nuevo misil fue duro y rudo y tupido en contra de los 212 (doscientos doce) alcaldes, incluidos los 17 de MORENA, tres de ellos, con playas y/o cerca de las playas, como son Coatzacoalcos, Minatitlán y Poza Rica.

La política de abrazos de López Obrador nunca se acercó a Veracruz.

Rijoso el presidente, peleador callejero, boxeador político, los guantes puestos en todas las mañanas, con el penúltimo rafagueo a la Bimbo, Walmart y Oxxo y a los periódicos The New York Times de Estados Unidos, The Guardian de Gran Bretaña y El País de España, en Veracruz, la política de la discordia multiplicada en su más alto decibel.

La 4T jarocha decidió quedarse, entonces, con el político del Edén dispuesto a destruir, aniquilar, doblegar, arrodillar, a los enemigos.

Entre ellos, y para librar el posible rebrote luego de la Semana Mayor, satanizando desde ahora a los alcaldes.

EUNUCOS Y VASALLOS

El rafagueo de la 4T en Veracruz en contra de los opositores, enemigos, adversarios, emisarios del pasado, conservadores, neoliberales, etcétera, inició desde el primero de diciembre del año 2018.

Las tribus de MORENA, entonces, igual que en su tiempo los priistas, panistas y perredistas, sueñan con tener subordinados, vasallos, eunucos, a su servicio.

Y por añadidura, hacer pequeños, diminutos, invisibles, a todos ellos, como si fueran los modernos capataces de haciendas porfiristas en el siglo XXI, sonando y resonando el látigo, el chirrión, en las manos, y someter a todos al vértigo de la cuerda floja.

Más que ciudadanos en plena madurez cívica quisieran una legión de insumisos y a quienes, primero, intentaron aplicar la Ley Bozal en la LXV Legislatura, y ahora, la Ley Garrote, bajo la advertencia de cárcel a quienes vejen y agradan a las corporaciones policiacas.

Y como se han dado muchas protestas, entre ellos, varios partidos políticos con querellas en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, a destiempo, el secretario de Seguridad Pública quiso “curarse en salud”.

El colmo, inculpar a los doscientos doce presidentes municipales de que la población electoral vaya a playas, centros comerciales y a bailongos ahora con la Semana Santa cuando, y en todo caso, se trata de una legítima expresión popular luego de un año de encierro domiciliario.

La mesura, la cordura, la serenidad, el uso de las neuronas, se ha perdido en el gobierno de Veracruz que ordenó al secretario de Salud tronar contra los alcaldes y el titular de la SS arrojó la pelota caliente a su Comité Técnico, vaya desparpajo autoritario.

Un rafagueo más de la 4T soñando con tener un Veracruz de eunucos sociales y políticos.

Madre asesinada

  • •Delante de su hijo
  • •De 2 años de edad

ESCALERAS: A las 2:20 de la madrugada del sábado 27 de marzo, el niño de dos años lloraba. Estaba hincado a un lado de la cama. Solo. Solos que vivían el niño y su madre. Su madre, Andrea M. H., de 19 años, estaba muerta, tendida en la cama, asesinada por su expareja, todo indica.

En medio de la noche, escondiéndose en las sombras, el marido salió de la casa y se perdió en la salvaje madrugada de Veracruz.

PASAMANOS: Hacia la 1:30 am, el hermano menor de Andrea, Carlos Daniel N, avisó a la familia que la ex pareja golpeaba a su hermana.

Pero cuando los familiares llegaron a la modesta vivienda era demasiado tarde.

Andrea había sido ejecutada y su hijo, de dos años de edad, lloraba en medio de aquel dolor y sufrimiento incomprensibles para su edad.

En la década de 1950, Santiago de la Peña entró a la fama mundial cuando Fidel y Raúl Castro Ruz y Ernesto El Che Guevara derrocaron al dictador Fulgencio Batista. Un año antes habían partido del pueblo tuxpeño, en el Golfo de México, en el buque Gramma, para luchar en Sierra Maestra.

Ahora, Santiago de la Peña, en las grandes ligas del feminicidio, cierto, ciertísimo, porque la expareja mató a Andrea a madrazo limpio.

Pero más, mucho más, porque a un lado de la cama, su hijo de 2 años de edad, hincado frente a la cama, lloraba en el más cruel y despiadado trance emocional de su vida.

CORREDORES: Saña y barbarie del padre. Primero, porque quitó la vida a su ex mujer. Y segundo, en la madrugada. Y tercero, delante del niño.

Y cuarto, peor aún, porque luego del homicidio huyó de la escena del crimen dejando al niño abandonado, a la deriva, sin ninguna pizca de remordimiento.

BALCONES: Uno, el machismo. Dos, el feminicidio. Tres, la brutalidad. Cuatro, terrible, desesperanzador, sería la impunidad, igual, igualito que en montón de crímenes de mujeres.

En la estadística oficial, 185 feminicidios en Veracruz en los dos últimos dos años y 4 meses, y únicamente 35 detenidos.

Una Más. Quizá, se insiste, la peor tragedia de que se tenga memoria en la historia de la 4T jarocha.

El niño hincado llorando ante el cadáver de su señora madre, de 19 años de edad, a las 2:20 de la madrugada, la hora, además, más difícil, dura y ruda de la noche.

PASILLOS: En la historia feminicida local, mujeres secuestradas, desaparecidas, torturadas, ultrajadas, asesinadas y sepultadas en fosas clandestinas.

Cadáveres de mujeres arrojados a los ríos y lagunas para flotar aguas abajo.

Mujeres asesinadas, como en Córdoba, de cuarenta puñaladas, una tras otra, en el cuarto de un hotel de paso.

Mujeres ejecutadas delante de sus hijos adolescentes.

Pero nunca antes, una chica asesinada delante de su hijo de dos años de edad.

VENTANAS: Los machos, misóginos y sicarios se han pasado de tueste. Saben que asesinan a mujeres y por lo general, nada pasa.

El principio de Peter de la Fiscalía General. Rebasada por los malandros. El Estado Delincuencial por encima del Estado de Derecho.

Así, “se crecen al castigo”. Saben que de algún modo usufructúan la impunidad, es decir, y casi casi, el permiso para seguir ejecutando mujeres.

El día cuando Fernando Gutiérrez Barrios asestó un manotazo de cuarenta días, los caciques y los pistoleros fueron internados en los penales de Allende y Pacho Viejo, y otros, atemorizados, huyeron. Y Veracruz recuperó la tranquilidad perdida, y aun cuando la delincuencia común siguió robando casas y comercios, el índice de violencia fue reducido al máximo.