Añoranzas, Elgie Cameron Calo

¡Adelante!

¡No te desanimes! Aunque todo te parezca perdido. Hay agua allá en el fondo, continúa cavando. Muchos han muerto de sed a la orilla de l rio. Faltaban apenas unos pasos, pero miraron hacia atrás y sus nombres se hicieron polvo  en la carretera de la vida.

Alejandro el Grande un día, agonizaba de sed en el desierto de Gedrosia, durante la conquista de Persia. Se vio tentado a abandonar la idea de conquistar el mundo de sus días. Estaba cansado y sus soldados estaban muriendo uno a uno, sentía que ya no tenía fuerzas para seguir adelante y se sentó a la sombra de una roca esperando el momento final.

Mientras esperaba la muerte vio a una hormiga que intentaba vencer la dificultad de  un montículo, cargando una paja. Cayó una, dos, tres veces; el desanimado jefe de los ejércitos griegos contó 38 veces, hasta que el diminuto animal logró vencer el obstáculo. Entonces se preguntó a sí mismo avergonzado: “¿No soy mejor que una hormiga?

En ese instante, en medio del calor infernal apreció un soldado con un casco lleno de agua fresca y le ofreció a su rey. Alejandro esperó a que los soldados se percataran del hecho y se acercasen movidos por la curiosidad.

El poderoso conquistador tomó el casco, derramó el agua lentamente, ante los ojos atónitos de los soldados y exclamó: “…demasiado para un sólo hombre, y demasiado poco para todos”.

Este levantó el ánimo de la tropa y fue de allí que partieron para la conquista de Persia. Lo que vino después es registro de la historia.

Por eso ¡no te desanimes! La vida está hecha de luchas y de dificultades, si no fuese así, tal vez, no sería desafiante el hecho de vivir. Al nacer entraste en la lucha de esta vida, pusiste tu mano sobre el arado. Entonces, sigue adelante, venciendo el calor del mediodía, el frio inclemente de l anoche oscura o la helada madrugada de tu propia inexperiencia.

¡Despierta! ¡Es hora de luchar y de vencer! El reino es de los valientes, y los valientes lo conquistan. Mucho mas si estas seguro de que la tuya no es una lucha solitaria, “Jesús está a tu lado, dispuesto a inspirarte y sostener en tus manos cuando estás cansado.

No salgas hoy de tu casa sin recordar las palabras de Jesús: “Ninguno que poniendo su mano en el arado y mira hacia atrás, es apto para el Reino de Dios”.