Añoranzas, Por: Elgie Cameron Calo

Por la fe

 La puerta está abierta. Hay un silencio que aterra, y, Aurora no logra vencer el temor.

“¿Por qué no entras de una vez?” Le dice una voz desde adentro.

La joven estúdiante toma aire, como lo hacen los cantantes líricos, y con paso firme atraviesa la puerta, sabe que será difícil anunciar al jefe que por causa de su conciencia, no podrá hacer lo que le pide. Sabe también que, si pierde el empleo, no estará en condiciones de continuar pagando la universidad.

¿Que hacer? Tal vez otra persona no tendría los conflictos interiores que tiene Aurora; pero, ella conoce la biblia y respeta sus principios y  valores; por que sabe que viene de Dios.

Aurora no fue la única persona que tuvo que enfrentar momentos difíciles por respetar los principios. A lo largo de la historia, Dios siempre tuvo hijos extraordinarios que hasta prefirieron morir antes que traicionar su conciencia.

La meditación de hoy nos habla de Moisés; el líder del pueblo de Israel, no sólo perdió el empleo, sino también fue perseguido. El texto registra que no tuvo miedo de la ira del Rey de Egipto.

Creo que la expresión “no tuvo miedo”, es una frase retorica, para expresar la decisión que Moisés tomó, a pesar de las dificultades. El miedo es natural; está en lo recóndito de la naturaleza humana. Una persona sin miedo, se vuelve imprudente.

La fe no te vuelve insensato, te da valor para que pesar del miedo, seas capaz de enfrentar a tus enemigos.

Es secreto está, en ver lo que es invisible: tus ojos físicos sólo logran ver lo que esta delante de tu vista; pero los ojos de la fe llevan a visualizar las promesas de Dios hechas realidad.

Y él ha prometido que podrán caer mil a tu lado y diez mil a tu otro lado, pero tú no serás tocado. Eso puede parecer una utopía, para quien no vive una vida de compañerismo diario con Jesús. Pero mediante la fe, tú lo vez como una realidad.

Por eso, hoy, no te amedrentes delante de los faraones que te persiguen y amenazan destruirte. Nada podrá contra ti: tu vida está escondida en las manos de Dios, recuerda: “Por la fe Moisés, dejó a Egipto, no temiendo la ira del Rey, porque se sostuvo como viendo al invisible”.