Añoranzas… Por: Elgie Cameron Calo

No temas del hombre

Siendo miedosa por naturaleza, siempre preciso de la oración para iniciar los afanes de mi vida. Amaneció fresco y lluvioso, una gran nube se precipitaba por las laderas, de las colinas der San Andrés; como un alud vaporoso que cubría el verdor selvático. Mis dedos, como si con propia iniciativa abrieron en el libro de Isaías.

Siempre con la respuesta a mis dudas leí: “Yo, Yo Soy vuestro consolador” ¿Quién eres tú para que tengas temor del hombre, que es mortal, y del hijo del hombre, que es como heno?.

Mientras vivas en este mundo, los enemigos aparecerán todos los días, intentando traer dolor a tu corazón. Los encontrarás en el vecindario, en el lugar de trabajo y hasta en medio de la familia. Pero también puede ser una circunstancia, una enfermedad, un momento de adversidad, en fin…

El consejo divino de hoy, es una palabra de advertencia: no temas al enemigo, míralo de frente, a los ojos; no huyas, no corras, no te escondas. Hay dos motivos para proceder de este modo. El primero es que Dios es tu consolador, aquí, no se refiere únicamente al que ofrece palabras de ánimo, sino más bien al que te da fuerza para enfrentar a las personas y a las circunstancias, a pesar de cuando poderosas puedan ser o parecer.

La otra razón para no temer al enemigo es que “…El hombre es mortal y el hijo del hombre como heno”. El heno es paja que eleva el viento, no tiene sustancia ni contenido; sólo apariencia. Si te pones a pensar, la mayoría de las personas las cosas o las situaciones que a veces te amedrentan solo parece temible. Tu imaginación es lo que hace de ellas, amenazas temibles y terribles. Son como espantapájaros, con apariencia de feos y malos pero si te aproximas a ellos, veras que son incapaces de hacerte algún mal.

Es el Dios maravilloso que te hizo esta promesa, quien no conoce de derrota, y jamás ha fallado con aquellos que ha depositado su confianza en Él.

Decirte que no hay nada amenazador delante de ti, que no existen dificultades o desafíos, sería negar la realidad. ¡Claro que lo hay! Siempre los hubo, y los seguirá habiendo. Pero, si tienes presente, que a tu lado está el señor, enfrentarás la lucha con la certidumbre de que tú enemigo, ya es un enemigo vencido. Haga lo que haga en contra de ti, no es más que paja seca, que el viento lleva.

Sal hoy, rumbo a la batalla del día. Seguro de la victoria. Coloca tus temores en las manos de Dios, no huyas, ningún peligro tiene el derecho al hijo de Dios. Y recuerda la promesa del señor: “Yo, Yo Soy, vuestro consolador ¿Quién eres tú, para que tengas temor del hombre que es mortal , y del hijo de hombre, que es como heno?.