
Juan Carlos Absalón / San Andrés Tuxtla, Ver.—La crisis se vive por todos lados; sólo el ingenio, la creatividad y sobre todo, las ganas de mantener vivas las tradiciones motiva a niños, jóvenes y adultos a solicitar la cooperación para preservarlas, como el caso de las mojigangas, y ahora —cerrando el año 2015—, con los “viejos”.

Año con año llegan a esta ciudad, cabecera de distritos, grupos del vecino municipio Catemaco; lo que es toda una tradición, cuando llegan “las viejas nalgonas”, —con todo respeto, así les llaman—, al grupo de entusiastas jóvenes organizados por el compañero Manuel Antonio “Meme” Absalón Leal.
Y les llaman así porque hacen sus trajes con “exuberantes” caderas, bastante exageradas.
Varios grupos de “viejos” que arriban a San Andrés Tuxtla, traen gente que viene disfrazada como los “famosos osos”, y que traen el “chilillo” (una varita o rama) con la que corretean a los niños; y al ritmo de una marimba o equipo de sonido portátil van bailando por las calles.

Estas acciones son aprovechadas por los mismos participantes que recorren las calles de San Andrés Tuxtla, Catemaco y Santiago Tuxtla, solicitando la cooperación para la compra de material pirotécnico (cohetes) para la quema del “viejo” el día último de año, el 31 de diciembre.
Las mismas, se multiplican en barrios y colonias donde los vecinos del lugar, se organizan y disfrazadas del “viejo”, la “mujer”, la “querida”, la “viuda”, “las tías”, el “diablo”, los “hijos”, y los animales (osos) que les acompañan, son parte de una tradición que se reflejada en los últimos días de cada año.
Y bueno, anoche no fue la excepción.

Sobre la calle Antonio C. Rascón, entre Venustiano Carranza e Ignacio Allende, un grupo de habitantes de la comunidad El Polvorín, perteneciente a este municipio, apoyaba a un par de sujetos que vestidos de mujer, bailaban convocando a los transeúntes cooperaran para “el viejo”, el cual estaba tirado sobre la banqueta.
Es la segunda quincena de diciembre y las tradiciones se viven, ¡sé parte de ellas!.
