
Juan Carlos Absalón | San Andrés Tuxtla, Ver.—De cada diez mujeres, ocho sufren de violencia física, doméstica, sexual y en lo económico, y sólo el 2% de ellas son capaces de denunciar ante las instancias correspondientes o buscar la asesoría para su defensa, y muchas de ellas, luego de hacerlo de inmediato se retractan, no continúan el proceso de denuncia.
La discrecionalidad y el profesionalismo con el que desempeña su labor al frente del Instituto Municipal de la Mujer (IMM), dentro de la administración municipal que preside el ingeniero Manuel Rosendo Pelayo, la profesora Arcelia Arce Arenas, titular del instituto la hace acreedora de un merecido reconocimiento por la ardua tarea que ha desempeñado a lo largo de estos tres años siete meses.
Arcelia Arce ha tenido conocimiento de los más atroces ataques de que han sido víctimas mujeres, no tan solo del municipio sino que también han buscado el auxilio de otros municipios para su defensa.
Mujeres que han recibido golpes, lo que actualmente es un delito que debe castigarse, pues desde el momento en que son empujadas, abofeteadas o estrujadas, son actos de violencia que antes se manejaban como actos silenciosos y que ellas callaban porque no tenían el respaldo de una defensa, hoy en día saben que es un delito y que tiene castigo, pues no es solo por la condición social, ya que asombraría saber que no solo las mujeres de condición humilde sufren de la agresión sino también en los diferentes círculos sociales (las altas esferas), donde la élite también sufre, en el caso de las mujeres,
Y es que tenemos violencia de género, familiar, laboral y docente, comunitaria, institucional, feminicida, lamentablemente estos tipos de violencia no son muy claros en su apreciación y sólo 3 son por los que más se busca el castigo, siendo estos el físico, el psicológico y el sexual.
La directora del Instituto Municipal de la Mujer en San Andrés Tuxtla, nos comenta que en promedio se registran de 3 a 5 casos por semana, donde mujeres que tienen el valor de denunciar o porque ya no aguantan las agresiones llevan a sus oficinas a pedir ayuda, una orientación para saber cómo poner un alto a la persona, su pareja, cónyuge o pareja sentimental para que ya no las agredan.
Incluso hay mujeres que han llegado lesionadas por armas punzocortantes (machetes), buscando el refugio ya no tan sólo para ellas sino también para sus hijos.
La profesora Arce Arenas, trabaja en conjunto con la Fiscalía, el Departamento Jurídico del H. Ayuntamiento, para que las agraviadas tengan el auxilio y asesoría jurídica a fin de entablar una demanda a fin de impedir seguir sufriendo el maltrato en sus diferentes formas.
Es lamentable pero hay que citarlo, falta la CULTURA DE LA DENUNCIA, y el sistema poco invierte en promover precisamente que haya más ciudadanos que sientan la confianza en las instituciones y denuncien las irregularidades.
Pero también hay que señalarlo, hay mujeres —en su gran mayoría—, después de haber sufrido agresiones físicas y hasta violencia sexual, tras haber denunciado a quien las lastimó y haber pedido que fueran detenidos en una celda, a los dos o tres días ellas mismas acuden a pedir sean sacados de las celdas, y retiran los cargos, por lo cual muchas veces no se integran las carpetas correspondientes, porque desisten.
Hay fundaciones que facilitan sus albergues como refugios para que la mujer maltratada se tome un tiempo y decida si continúa con una vida de humillaciones, no sólo psicológicas, sino físicas también o busca la separación definitiva a fin de no terminar engrosando la lista de nota roja.
Por ello, la titular del IMM, nos comenta que a las personas que sufren malas experiencias se les brinda la ayuda psicológica, y la asesoría jurídica para que conozcan sus derechos, además de buscarles refugio temporal.
Durante su paso por la dirección del instituto, Arcelia Arce nos informó que han sido una serie de trabajos, no solo en talleres sino en clínicas de capacitación, de orientación, de motivación, para la superación de la mujer a fin de que conozca sus derechos.
La preparación psicológica y mental para la titular del IMM, ha sido fundamental a fin de poder ayudar a las mujeres y no ser absorbida por las situaciones más inimaginables que ha vivido en estos casi cuatro años.
La autoestima, la valoración de la mujer, la preparación, el deseo de salir adelante, de ser parte útil de una sociedad demandante y sobre todo las ganas de vivir como buen ejemplo de los hijos, son fundamentales para que la mujer busque mejores horizontes y logre mejores oportunidades en el futuro.
En la apreciación del que esto escribe, la parte fundamental de toda esta decadencia sigue siendo la falta de valores.
