La inseguridad, resultado de la corrupción y mala impartición de justicia

Juan Carlos Absalón, San Andrés Tuxtla, Ver.—Hace unos meses, al acudir a la peluquería, tratando de no desesperarme por la gente que aguardaba turno y que yo tenía que regresar a continuar con mis labores, entre revistas y periódicos, me encontré una edición de Selecciones del Reader’s Digest, de un par de décadas atrás.

Entre lo que me interesó leí acerca de la inseguridad en América Latina, donde citaba que en México el problema de la inseguridad mucho tenía que ver con la corrupción que se daba entre quienes imparten la justicia y la policía.

Semanas atrás llegó al municipio de Santiago Tuxtla, Josefina Vázquez Mota y habló del “México Azul y de ilusiones”, donde citaba que intenta rescatar a la policía y que esta una vez más sea confiable para los mexicanos.

Ilusionada, la candidata presidencial, recordaba cuando alguien requería del auxilio inmediato o un niño se extraviaba un policía auxiliaba en el momento y al menor lo entregaba a sus padres en su domicilio.

Y entre sus propuestas tocó el tema de la SEGURIDAD el cual respaldaría en caso de ganar la presidencia de la República, con una policía nacional militarizada; darle mayor recurso a este rubro para que se blinde el país de policías con la ayuda de sus diputados federales y senadores.

Es claro que hay un tema de fondo más allá de todas las propuestas de todos los candidatos en conjunto; aún sumando todas ellas, hay un tema de fondo y es el “sistema”, un sistema muy maleado, viciado, corrompido y con grandes hoyos donde se ha infiltrado la corrupción y se ha fugado la lealtad a las instituciones y principios de equidad y de justicia.

El comentario de esta entrega surge, luego de conocer una de las propuestas de la misma candidata cuando cita que debe existir un Nuevo Código Federal de Procedimientos Penales, acorde a las necesidades que vive el país.

Entre magistrados que han dado conferencias sobre el tema a instituciones educativas de quienes estudian el derecho; a quienes imparten la justicia en todas sus ramas y a quienes tienen que ejecutar las respectivas órdenes de aprehensión y a los preventivos del delito, se ha buscado la forma de agilizar la aplicación de la Ley.

El sistema de impartición de justicia, ha tenido una serie de ajustes y modificaciones a lo largo de la historia desde que esta es aplicable, sólo que “los vicios” siguen desvirtuando la tarea que ejercen las fuerzas del orden que al llegar ante las instancias correspondientes se caen “por uno$ cuanto$ pe$o$”.

De nada servirá si el sistema de impartición, de aplicación y de prevención del delito no cambia, aun si se tuviera que hacer nuevas leyes, porque el cacicazgo y las complicidades no han sido desterrados, amén de que hay policías que ganan $ 200 pesos y albañiles que ganan hasta $ 500 pesos por día. Esa es la diferencia.

Tan sólo citemos a todos los ex alcaldes que salieron en la lista negra del ORFIS, que cometieron daño patrimonial y que el órgano tuvo conocimiento en su momento para actuar conforme a derecho, ¿por qué no lo hizo? Allí tenemos la fuente de complicidades.

Fueron millones los que robaron y fue del conocimiento público, ¿y por qué no fueron castigados? En cambio un campesino se roba unos panes para comer y de inmediato es sometido, golpeado y humillado, ¿cuál es la diferencia?

Lo que algunos magistrados han buscado en ejercer una acción rápida y expedita, así también Vázquez Mota busca la priorización en la “presunción de la inocencia” donde la autoridad estará obligada a probar la responsabilidad si es que existe, así mismo buscará mayores garantías a las víctimas del delito y que los ministerios públicos no tengan facultades para escoger y desechar pruebas.

Cuando alguien tiene las mejores intenciones y busca acabar con ese vicio de corruptelas arraigado y enconado entre quienes imparten la justicia simplemente no lo dejan llegar precisamente porque es más la corrupción que las buenas acciones.