• Poder político: fuente de complicidades y un gran negocio

La política es el arte de la intriga, de la maniobra y una lucha bastante cruda y amoral por el poder. Donde hoy, hablar de ideologías, principios y lealtad, es cosa del pasado. En este ámbito, hay demasiados listos a quienes no les basta obtener corruptamente dinero y buscan arrogarse el título de creadores.

El poder político, fuente de complicidades y un gran negocio. Para nadie es un secreto la descomposición del sistema político mexicano y veracruzano, para cuya infección, no hay cura que valga. En su caso los veracruzanos tan masoquistas que revalidamos en cada elección un escenario tan desigual y tan injusto con los mismos síntomas, tan evidentes de descomposición social. La misma o peor miseria, una lacerante inseguridad, hoy la inducción presidencial sustituyó al dedazo, pero al fin de cuentas es el ejecutivo nacional quien determina su suprema voluntad, que nada de santa es.

¿En qué ha radicado entonces el pretendido cambio? Efímera celebración de quienes extrañaban el populismo a ultranza pos no, “males de muchos, remedio de tontos”, es un juego inmoral que solo ha contribuido a incrementar el enorme empobrecimiento de la mayoría de los mexicanos y enriquecimiento de más de esos mismos políticos corruptos.

En la región de Los Tuxtlas, en política, las garzas vuelan solas y los hojaldras en parvada. Tirando la piedra y escondiendo la mano. La política sigue siendo un buen negocio para sinvergüenzas y zánganos, la decadencia política ha abrazado a todos por igual y la confianza ciudadana se ha perdido, se ha esfumado, se ha deteriorado contra políticos y funcionarios públicos, por corruptos
más en continuistas que consideran a los ciudadanos —véase Catemaco— como amnésicos, y que por años de hincarles el diente a las arcas municipales, vuelven cada vez con denotada ambición, con más hambre de poder municipal, gente como Jorge Gonzáles Azamar, Sergio Cadena Martínez, Sergio Guzmán Coubert.

Porque siguen creyendo que la anencefalia es una enfermedad que padecen los catemaqueños, pero Gonzáles Azamar, como Cadena Martínez, Sergio Guzmán, saben que la siembra de soberbia, prepotencias y arrogancia, nunca producen frutos buenos, y “quién siembra vientos cosecha tempestades”.

Los catemaqueños están hartos de esta clase de tingoliches políticos mañosos y corruptos de sus dispendios cuando ostentaron el poder municipal. Del constante abuso de poder del saqueo a las arcas municipales, del sucio juego, del manipuleo, de promesas incumplidas. Ya basta de más de esos mismos que han sumergido al municipio de Catemaco en la peor de las miserias, en la pobreza extrema, en la marginación, en la inseguridad y han permitido la quema de la casa del pueblo.

Por ello Catemaco en el nombre lleva la penitencia, “lugar de casas quemadas” es tal el cinismo y la desfachatez de estos tingoliches, que después que se dieron con todo políticamente y más de uno fue a parar a prisión, acusado por el otro, hoy andan como hermanas de la caridad, con tal de ostentar nuevamente el trono ‘mañosipal’ y volver a saquear las arcas municipales; pero, “no hay mal que dure cien años, ni pueblo que los aguante”. Los catemaqueños cansados de más de esos mismos, no pueden seguir cometiendo los mismos errores, y lanzan un ¡YA BASTA! a estos trácalas y cínicos personajes.

Gente de pasado corrupto y presente tramposo, porque requieren para Catemaco a jóvenes bien intencionados y capacitados, sin pretensiones de mesías ni de favoritos, con arraigo honrado en su tierra